Francia lucha contra el fanatismo

100.000 mensajes de odio por criticar al Islam. Llega la sentencia.

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En enero de 2020 Mila tenía 16 años y publicó un video en las redes sociales en el que cuestionaba fuertemente el islam. La publicación se volvió viral y de inmediato llegó el acoso digital a la joven.

Mila recibió más de 100.000 mensajes de odio y amenazas de muerte, hasta el punto que tuvo que ser puesta bajo protección policial y se vio obligada a cambiar dos veces de escuela. 

Ahora llega la primera sentencia en castigar específicamente el acoso en la red, después de que en París se creara un tribunal en enero pasado para procesar esa clase de delitos.

En el juicio, se acusó a 13 personas en total, que tienen entre 18 y 30 años. Ellos son de diversos orígenes y religiones en toda Francia. Sin embargo, los togados condenaron a 11 de ellos, pues uno de los señalados fue absuelto por falta de pruebas y el otro fue liberado tras problemas en el procedimiento legal.

Las once personas recibieron sentencias suspendidas que van entre cuatro y seis meses de prisión. Pero el hecho de que sean suspendidas significa que no cumplirán su condena tras las rejas, a menos que los condenen por otros delitos. Algunos de ellos le deberán pagar a Mila 1.500 euros mientras que cada uno de los acusados deberá responder por una multa de 1.000 euros en costas judiciales.

Al salir de la sala Mila declaró. «Ganamos y volveremos a ganar porque lo que quiero es que todos unidos no nos rindamos nunca, seguiremos luchando«.

Aseguró que quería que aquellos que intimidan y amenazan a las personas en internet se vean privados del acceso a las redes sociales y que nunca quiere que se vuelva a culpar a las víctimas.

En el tribunal, los jóvenes admitieron, en su mayoría, ser los autores de los mensajes.

Fue un juicio sobre el poder de la palabra en internet, y los fiscales esperan que sirva como una llamada de atención para quienes tratan este tema a la ligera.

El presidente de la 10ª Cámara Correccional, Michaël Humbert, aseguró que se están sentando las reglas de lo que es aceptable y lo que es inaceptable en las redes sociales.

Según Humbert , «la red social es la calle. Cuando te cruzas con alguien por la calle, no lo insultas, ni lo amenazas, ni te burlas. Lo que no se hace en la calle, no se hace en las redes sociales».

El caso de Mila ha generado un álgido debate en Francia, un país marcado por los mortíferos atentados islamistas como el ocurrido contra la publicación Charlie Hebdo o contra el profesor Samuel Paty, decapitado por mostrar caricaturas de Mahoma a sus alumnos en un debate sobre la libertad de expresión.

La libertad de expresión se considera un derecho fundamental y la blasfemia no es un delito en Francia.