Ya no cuela

A la fuerza. Por Carlos Esteban

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Dijo hace no mucho el Santo Padre que la guerra es “anacrónica” para la sociedad que hemos alcanzado, y solo puedo alegrarme, como católico, que no lo proclamara ‘ex cathedra’, porque la afirmación no tiene pies ni cabeza.

La guerra no es más que la violencia organizada, goza de excelente salud por más que la potencia americana nos haya librado de ella al Primer Mundo, esa burbujita narcisista, y esa violencia es la ‘ultima ratio’ de todas nuestras sociedades. Si lo duda, niéguese a pagar impuestos o trate de entrar por las buenas en la Moncloa.

Esa es la hipocresía mayor de este régimen maternal de ‘ampliación de derechos’ y restricción de libertades. Como en la máxima de San Agustín, el gobierno se ha convertido en una partida de bandidos con tanques y policía, y todas las finezas del lenguaje son solo la pudorosa capa de Noé para tapar lo obvio y no avergonzarnos tanto de nuestra sumisión.