Alicia V. Rubio: «En puridad, España ya no es nuestra». Por J.Mª Francàs

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), durante la reunión mantenida con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres (i), de visita oficial en España, en Moncloa. EFE/Fernando AlvaradoEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), durante la reunión mantenida con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres (i), de visita oficial en España, en Moncloa. EFE/Fernando Alvarado
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Me dice Alicia V. Rubio. Profesora. Filóloga

 

Ese círculo de colores que cambió las reglas del juego

En este momento hay, por encima de todas las políticas, una agenda que ha convertido en irrelevante la dicotomía izquierda-derecha y ha puesto en el centro del tablero la dicotomía sistema-antisistema de una forma especialmente insidiosa. Insidiosa porque ha cambiado las reglas para interpretarlo.

Los antisistema ya no son los que revientan la convivencia, llevan las situaciones al extremo, buscan la inestabilidad y el descontento para volcar el orden constituido. Los antisistema son los que defienden la situación actual. Y esto ha sucedido porque el sistema ya ha cambiado y, frente al anterior en el que los políticos se debían y obedecían a los de abajo, que eran sus votantes y la base en la que se sustentaban, los políticos ahora se deben a los de arriba. Y obedecen a sus amos, a esos que, cada vez en más ocasiones y cada vez de forma más evidente los han colocado en sus puestos y son la cuerda de la que penden. Se deben, sí, a los que están dirigiendo a todas las sociedades a través de organismos supranacionales y líderes formados en ese nuevo sistema.

En este momento ya se ha visto con claridad que los que sirven a los de arriba, frente a los que defienden a los de abajo, tienen una agenda común que se va a imponer contra los intereses de los de abajo, mediante engaño, coacción o persecución. En este momento PP-PSOE, Podemos y otras hierbas están defendiendo ese sistema malignizado donde la voluntad de los pueblos se enmascara en un batiburrillo de intereses impuestos: Tú quieres esto porque yo te lo impongo, o te convenzo, o te manipulo… Y tus intereses se diluyen en organismos supranacionales desde representantes sin representatividad real.

Y VOX está enfrentándose a ese sistema malignizado. Visto desde esa perspectiva, el sistema no puede pactar con los antisistema salvo que los domestique. Ese día, VOX ya no será VOX.

En este momento PP-PSOE-Podemos y las otras hierbas y hierbajos sirven a los de arriba, a esa agenda 2030 que nos hará ser felices sin tener nada y que viene dictada por los mismos que controlan la prensa, gran parte de los gobiernos, muchos jueces, la opinión pública… Son PP y PSOE los que nos han endeudado con políticas irresponsables que nos arruinaban y un Estado asistencial hipertrofiado hasta el infinito al mismo tiempo que nos descapitalizaban, nos desindustrializaban… a cambio de dinero para acallar descontentos y paliar situaciones ruinosas que ampliaba la deuda.

En puridad, España ya no es nuestra. La tenemos completamente hipotecada: por eso no tendremos nada y seremos felices, porque si no somos felices, simplemente, no seremos. Cualquiera que se sienta desgraciado puede optar por la eutanasia o incluso puede ser premiado, ya que no parece demasiado feliz, con un pasaporte al más allá.

VOX es el que está defendiendo y aglutinando a los de abajo, a los que han entendido hacia dónde nos llevan, y se revuelven. A los que quieren recuperar el timón de su destino y de su país. A los que se oponen al gasto descontrolado que es parte de la agenda y a la ruina energética. A los negacionistas que no creen que España sea la causa de catástrofes climáticas. A los que quieren crear empleo, fomentar el emprendimiento y bajar el número de subsidiados por el gobierno de turno. A los locos que quieren fomentar la natalidad en una España que se suicida demográficamente y volver a los valores de fortaleza, lealtad, responsabilidad y justicia. A los que quieren que se respete la propiedad privada y que se cumpla la ley y la Constitución. Todo lo contrario que han estado haciendo PP-PSOE.

Ojalá me equivocara, pero en este momento PP y PSOE tiene los mismos amos y los mismos objetivos. Y las siglas, las políticas económicas, las guerras partidistas por menudencias de política doméstica se vuelven tan irrelevantes respecto al rumbo y el destino del viaje como las peleas en un barco sobre quién saca brillo al timón, o cómo se van a organizar las labores de intendencia. Y Vox quiere cambiar el rumbo y el destino del viaje. Dar un golpe de timón. Sacarle brillo le trae al pairo.

La realidad es que el PP no puede pactar con VOX porque tiene más en común con el PSOE que con VOX, incluso con Podemos o con los separatistas, porque les une el mismo círculo de colores y las mismas obediencias.

PP pactará con PSOE más pronto que tarde. Y para cuando la rana se dé cuenta de que está en una cazuela, ya habrá cocido. Y no tendrá nada y será feliz.

Alicia V. Rubio Calle (@AliciaVRubio). Profesora. Filóloga. Escritora y ensayista. Feliz esposa y madre de tres hijos. Diputada de Vox en la Asamblea de Madrid.