Ya no cuela

Argelia. Por Carlos Esteban

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Los padres fundadores de Estados Unidos nunca definieron su modelo como una democracia, sino como una república, probablemente porque intuían que su éxito a largo plazo tendría más que ver con los controles y contrapesos del poder que con las meras urnas.

En redes -el único espacio en el que aún se puede, a duras penas- muchos usuarios debaten acaloradamente sobre lo que Pegassus podría haberle informado al sultán sobre nuestro Antonio para que arruine de forma tan flagrante la posición española en el único lugar de la política exterior al que debe estar atento, el norte de África. Y aunque no niego que las especulaciones, si bien maliciosas, suelen ser muy entretenidas, no dejan de ser una distracción del asunto principal. Porque lo grave no es que el presidente tenga motivos personales para cambiar medio siglo de política exterior sensata sino que pueda hacerlo.