Borja Cardelús: «Una ‘vox hispana’ sonaría atronadoramente en el mundo»

Borja Cardelus (1)
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Charlamos con Borja Cardelús, reconocido escritor y defensor de la Hispanidad. Fue presidente del Patronato de Doñana, donde entendió la importancia de las marismas del Guadalquivir en el modelo de conquista y vida rural del Nuevo Mundo. Desde ese momento, no ha parado de trabajar para hacer frente a lo que conocemos como «leyenda negra».

Ha vuelto a la carga contra la leyenda negra con su nueva obra América Hispánica en la que recoge el enriquecimiento entre dos mundos hasta entonces desconocidos, la importancia de España en el Pacífico y el origen hispano de Estados Unidos. ¿Qué le motivó en esta ocasión?

Sinceramente, los ataques furibundos que están acaeciendo y yendo contra España y su legado. Ataques injustísimos reveladores de una tremenda ignorancia y una maldad muy grandes.

Ya había escrito varios libros en los últimos años sobre esto y he decidido recopilarlos todos para recoger toda la esencia de lo que somos y de lo que son.

En América hispánica está toda la obra de España en el Nuevo Mundo, una civilización que se creó de 600 millones de personas. Por otro lado, el legado de España en Estados Unidos es importantísimo porque el país, en gran parte, fue una provincia de España durante tres siglos. La exploración del Pacífico, más allá de la vuelta al mundo (que también) y, como no, las leyes de Indias, que son las que a la postre consiguen que sobrevivan las razas indias hasta hoy. Si hubieran entrado otras naciones, las razas indias se hubieran extinguido. Se han salvado gracias a las leyes de Indias.

Parece que el momento no puede ser más oportuno viendo lo que está ocurriendo por toda América. Esa ola de revisionismo histórico mal entendido contra la herencia hispánica. Podríamos llamarlo, según la jerga actual, “hispanofobia”.

Por una parte, me produce gran sorpresa porque muchos de los que están protestando -el movimiento indigenista radical- son descendientes de aquellos indígenas que fueron salvados por España con sus misiones, que los capacitaron para vivir en el mundo occidental y que, gracias a ellos, cuando los angloamericanos avanzan sobre el oeste, una vez que se marcha España, esos indios ya están capacitados (guerreros, campesinos, ganaderos, carpinteros) se pueden incorporan a la civilización occidental a pesar de que los norteamericanos les quitan las tierras y, así, su medio de subsistencia.

Gracias a España y las misiones pueden sobrevivir hasta hoy. Estos indigenistas están atacando a quienes salvaron a sus ancestros.

Es curioso: estamos viendo cómo atacan a la historia española pero se omite de facto la presencia durante los dos últimos siglos anglosajona y francesa.

Si tomamos de ejemplo a los Estados Unidos, cuando España e Inglaterra llegan a este territorio hay un millón de indios. Cuando salen, 150 años después, quedan 500.000. Todos en las zonas de las misiones españolas en el oeste. Cero en la parte inglesa, fueron exterminados tras protestar por el robo de sus tierras.

Pero es que lo que ocurre después de tres siglos de paz basados en un crecimiento lento cuyo eje principal era la tierra, es asombroso porque Iberoamérica entra en un torbellino de conflictos de toda clase. Se produce una triple alianza terrible que son las compañías inglesas, los criollos ricos (la élite) y los políticos corruptos. Esa alianza empieza a desvalijar a América pero no solamente de la plata, sino también el cromo, el zinc, el petróleo, el manganeso, el níquel… durante 200 años. Hoy, una sola empresa saca más metales que lo que sacó España en tres siglos de presencia allí.

Por otra parte, se desmiembra América. Una unidad que era territorial, geográfica, política, cultural, religiosa y lingüística se fragmenta en 20 naciones, precisamente por esa alianza y sobre todo por Inglaterra a la que le convenía separar y fragmentar. Iberoamérica pasa, así, a ser una colonia inglesa. Y, además, en lo político, empiezan las guerras civiles, revoluciones, pérdidas de territorios, masacres y extinción de indios como los tehuelches, los pampas de Sudamérica, o los yaqui de México que son esclavizados, se suprimen las leyes de Indias. Mención aparte el trato al Amazonas… es un todo. América entra en un caos y, sin embargo, eso que ha durado dos siglos, esas desgracias se  siguen imputando a España cuando la época española de tres siglos fue de una tranquilidad y prosperidad asombrosas.

Ha hecho referencia al término pax hispana, que nada tiene que ver con la pax romana

Se le parece en un sentido: España “romanizó” América. Trasladó la cultura grecorromana y el cristianismo a este continente, y fue una época de paz. Pero hizo algo que no pudo Roma: no se mezcló, no tuvo gente para hibridarse.

España sí la tuvo, envió contingentes humanos que se mezcló con los nativos y crearon una civilización nueva de sangre mestiza que suman 600 millones de personas y que tiene unos valores muy superiores a los que preconiza la civilización anglosajona mercantil y comercial que llegó luego. Los valores hispanos están ahí, están esperando, subsisten, y son los verdaderos como pronto se verá. No faltará mucho.

Me refería, en particular, a lo de pax romana como la “ausencia del adversario” aunque fuera exterminándolo. Bien cierto es que hubo matanzas, fue una conquista, pero no como lo pintan algunos.

Absolutamente nada. Mire, de cada 100 nativos muertos en América, 99 lo fueron por los virus europeos (el sarampión, la gripe, la tos ferina) y uno por acciones de armas. Esta es la realidad. España no fue a conquistar de manera violenta. España fue a poblar y a evangelizar, a crear una prolongación de sí misma en esos nuevos territorios. Una cosa muy distinta a otros países.

Los ingleses fueron a hacer colonias, es decir, a aprovecharse de los recursos y ni siquiera contaron con los indios como mano de obra. Simplemente les quitaron las tierras y, por consiguiente, luego les exterminaron. 

Portugal, no digamos, lo que hizo fue importar mano de obra esclava y llenar Brasil de población africana, fue un país esclavista. Holanda, otro tanto con su interés mercantil. Lo mismo puede decirse de Francia: allá donde estuvo en el Nuevo Mundo alcoholizó a los indios y los armó contra España.

Queda claro que cualquier otro país hubiera sido enormemente negativo para la población nativa excepto España que, además de considerar al indio no esclavo, sino vasallo, lo capacitó, le formó profesionalmente en las misiones y, además, sembró América de universidades, templos, hospitales, ciudades… es decir, una labor pobladora, no colonizadora. Nunca fueron colonias los dominios españoles en América, fueron provincias, la prolongación de España. No es baladí que Hernán Cortés bautizara a México como Nueva España.

Estos ataques contra España como chivo expiatorio me recuerdan al elefante en la habitación. Hay un elemento presente del que nadie habla que podemos señalar como la masonería. Clara y llanamente. ¿Qué papel jugó la masonería en todo el proceso de disolución del imperio?

La masonería juega un papel relevante en el momento de la independencia de las repúblicas iberoamericanas. De entrada, acabó con el gran sueño de Bolívar, que quería ser presidente heredando lo que era el imperio español que abarcaba desde Colorado hasta la tierra de fuego, pero la masonería, a través de las logias primero inglesas, y luego de las sucursales hispanoamericanas, se encargaron de revolver el ambiente y de incitar la ambición de los políticos locales que quisieron ser presidentes de su pequeño territorio antes que considerar una gran unidad que era la hispana.

La masonería tuvo un papel relevante en todo esto, oscuro. El propio Bolívar fue masón, también lo fue San Martín, Belgrano, Miranda… digamos los prohombres llamados “libertadores” que en realidad hicieron un flaquísimo servicio al pueblo americano. Llamar “libertador” a Simón Bolívar es un eufemismo tremendo. Esos “libertadores” condenaron a América, no la liberaron, les quitaron la paz española que había durado tantos siglos.

Usted ha dedicado prácticamente toda su vida profesional a la defensa y promoción de la Hispanidad. ¿Ha merecido la pena?

Trabajé también una buena parte en defensa de la naturaleza y el medio ambiente, pero cuando fui presidente del Parque Nacional de Doñana, vi el papel tan importante que habían jugado las marismas del Guadalquivir en la conquista rural de América. Todo el mundo, por ejemplo, del western norteamericano que difunde Hollywood como propio, es el modelo español de las marismas del Guadalquivir, el modelo ecuestre y ganadero. Digamos que ahí empecé a enamorarme de América y cuando hice una serie llamada “De polo a polo” por todo el continente americano, me dejé arrastrar por toda la naturaleza sobrecogedora de América y empecé a profundizar en la historia.

Me di cuenta de cuán falsa era la leyenda negra, cuan oculta estaba la verdad. Desde entonces empecé a publicar libros. No sé si merecerá la pena, pero es una labor imprescindible. Si a un árbol se le quitan las raíces, pronto le abatirá el viento. Eso está claro, ¿no? La historia, el legado de un país son sus raíces. Últimamente se está intentando quitar las raíces a un país como España que es el que más ha contribuido a la humanidad hasta la llegada de Estados Unidos.

España, durante 500 años, es la que impulsa a Europa a través de lo que trae de América, le impulsa una hegemonía que ha durado hasta el control de Estados Unidos y, en breve, de China en la órbita del Pacífico que también fue española.

A partir del siglo XIX, España empieza a perder territorio. Primero fueron las Américas, luego fue Cuba, luego África y seguimos en ese proceso. Por eso es imprescindible aflorar la verdad, hacer que surja. Y,  sobre todo, mantener la llama de España y de la Hispanidad. Eso es lo que pretendo hacer. Si es útil o no, no lo sé, pero este libro, ‘América hispánica’, que compendia todas las publicaciones mías sobre España, lo considero importantísimo porque ahí está toda la obra de España, todo el cimiento. A mi no me queda mucho por hacer, pero deseo que otras generaciones lo cojan.

Este movimiento antiespañol que hay en Iberoamérica y en Estados Unidos de ataque a estatuas y demás también está sirviendo para despertar a muchas gentes que están adormecidas, que están influidas por las falsedades de la leyenda negra y que puede ayudar a despertarles del engaño de doscientos años. La verdad estuvo en la paz española.

Ha hecho referencia al proceso de disolución continua y España parece que está más cerca que nunca de esa disolución definitiva. ¿Cómo valora la situación política actual?

Lo veo mal, porque si no hay un despertar cultural, de las empresas y del Estado sobre todo en el sentido en que hay que despertar la esencia de España con todos sus valores pues evidente los españoles carecen de sus raíces históricas que les haría enorgullecerse de lo que son. No hay otro país europeo en el que ocurra algo semejante. En Francia, Napoleón es un héroe, incluso en Italia Mussolini, no digamos la historia de Inglaterra para ellos… pero todos estos países han alimentado generación tras generación su historia a través del cine, de la TV… Yo hice algo en TV pero no tuve tiempo, no tuve ocasión de culminar la obra que yo pensaba seguir desde la naturaleza a la Hispanidad, pero eso es lo que hay que hacer.

Es necesario un impulso de todos los campos para ponerse manos a la obra. Primero, difundir que la leyenda negra es algo faso, que nos está haciendo muchísimo daño y, después de ahí, lo mucho y bueno que ha hecho España en pro de la Hispanidad: la creación de una civilización, de la segunda lengua más hablada del mundo, la evangelización de América, la creación de los Derecho Humanos en el siglo XVI en Salamanca (España se adelanta en varios siglos a la doctrina social de la Iglesia). Todo eso no se sabe. Un monumento humano como la misión española merecería ser patrimonio de la humanidad. Pero no ha hecho nada España y sigue sin hacerlo.

Hay, sin duda, un nuevo impulso para reforzar la Hispanidad y la defensa de su historia. ¿Se está fraguando un “Renacimiento hispano”, por así decirlo?

Creo que sí. El ejemplo es el estado de Nuevo México en Estados Unidos. Es el más español, el territorio más español de todas las Españas, incluida esta. ¿Y por qué? Porque están envueltos en otra civilización que es la anglosajona. Hay dos grandes civilizaciones en occidente: la anglosajona y la hispánica.

Precisamente por eso, se aferran a las raíces hispanas frente a la civilización envolvente. Este movimiento que está ocurriendo en Hispanoamérica está revolviendo el charco. Está descubriendo a los hispanos que se dejaban llevar por la leyenda negra que hay otros enemigos: los indigenistas, la extrema izquierda… Estos están atacando al criollismo que es la esencia de lo hispano. Los que viven allí están siendo atacados a pesar de estar presentes desde hace 5 siglos.

¿Este “renacer hispano”, si fuera acompañado de un apoyo político, serviría para ver un cambio en la región?

Está es la raíz de la división producida en el siglo XIX por Inglaterra para dominar. ¿Qué hubiera pasado si en vez de ser 19 o 20 repúblicas hubiera sido una sola voz con España desde la Patagonia hasta Colorado? Sería una vox hispana que sonaría atronadoramente en el mundo con muchísima fuerza. Esto no interesaba entonces y tampoco ahora por motivos políticos, religiosos y económicos.

¿Y cuál ha sido la manera de acallar esa voz? La leyenda negra que se ha encargado de convencernos del genocidio, de la destrucción de culturas, etc. Este movimiento no es solo un tema cultural, sino también de geopolítica. De volver al mundo hispano unido. De volver esa voz, sería algo realmente importante para España y para todos los países que sumamos más de 600 millones de personas.

Borja Cardelús, muchísimas gracias por su tiempo y nuestros mejores deseos en la promoción de su nuevo libro.

Gracias a ustedes.