Bruselas pretende imponer su criterio al parlamento húngaro en materia LGBTIQ

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Hasta la fecha, la percepción que los euroescépticos han tenido de Bruselas es que se trata de  un centro burocrático de reformas reglamentarias e hiperrregulación sectorial donde los lobbies empresariales y políticos se desenvuelven con un enorme poder e influencia regulatoria.

Muchas veces se ha denunciado por parte de los estados que los criterios de la Comisión se adoptan y desarrollan conforme a intereses que no responden a las necesidades de sus nacionales sino de las distintas industrias que conviven con el alto funcionario de la Unión Europea.

Ahora, además, Bruselas pretende sustituir la regulación de los estados también en materia de derechos fundamentales, e intenta imponer su punto de vista sobre los paramentos nacionales donde reside la soberanía popular.

El caso de Hungría es muy sintomático de lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Ha pasado de ser un regulador sectorial a pretender imponer un determinado modelo de sociedad a los estados miembros.

El parlamento húngaro, órgano de la soberanía nacional según el principio democrático que funda la Unión Europea, aprobó el pasado 15 de junio una ley para combatir la pederastia en la que, con tal fin, se prohíbe hablar a los menores de edad en las escuelas sobre contenidos pornográficos relacionados con la homosexualidad, la transexualidad.

Frente a la norma, Bruselas nuevamente ha sobreactuado con una respuesta que pretende dar satisfacción a los lobbies que pululan por la Comisión. y ha amenazado a Hungría con represalias.

¿Hasta tal punto han entregado los estados su soberanía a Bruselas que ya no pueden ni regular en sus parlamentos nacionales como educar en materia sexual a sus menores?

Mientras Van der Leyden ha señalado ley que “atenta” contra los derechos básicos de las personas y sus libertades», desde Budapest responden que la normativa “no es contra los homosexuales” sino para la “protección infantil”.

Más de 15 países, entre los que están Francia, Alemania y España, se han unido al acoso a Hungría y han condenado la ley, que implicaría sacar de los colegios enseñanzas a menos sobre la homosexualidad y el colectivo LGBTIQ+.

Van der Leyden ha señalado incluso que «Esta ley claramente discrimina personas con base a su orientación sexual. Va contra todos los valores fundamentales de la Unión Europea”.

«Usaré todos los poderes de la Comisión para asegurar que se garantizan los derechos de todos los ciudadanos europeos, seas quien seas y vivas donde vivas», agregó Von der Leyen.

Hungría ha calificado las acusaciones de “mentiras”. Según su versión, la ley es una protección para los menores contra la pedofilia. La cuestión es que dentro de esa lucha contra la pedofilia se prohíbe que se hable a los niños sobre homosexualidad o el cambio de sexo.

«La declaración empieza con una afirmación intencionadamente falsa, cuando asegura que los párrafos incluidos en la ley de defensa de los menores son abiertamente discriminatorios y vulneran la libertad de expresión. Esto simplemente no es verdad», declaró la ministra de Justicia, Judit Varga, en la radio pública Kossuth.

Dentro de esta ley no solamente se contempla la prohibición de charlas sobre educación sexual donde se hable de la homosexualidad o la transexualidad, sino que cualquier tipo de anuncio publicitario o película que trate el tema será censurada en horarios que se consideren infantiles.