Indultos a condenados por el Supremo

El ministro de Justicia Campo afirma que no es tiempo de la Justicia sino de la política

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Lo nunca visto. Un ministro de Justicia abjurando de la Justicia. Un Juez de carrera que dice que ha terminado el tiempo de la Justicia. ¿Cabe mayor injerencia del Poder Ejecutivo en el Poder Judicial? ¿Cabe mayor vulneración de la división de poderes? ¿Cabe mayor erosión de las instituciones y del Estado de Derecho?
Juan Carlos Campo ha dicho exactamente lo que nunca debe decir -mucho menos, pensar- un Ministros de Justicia, de cualquier país y en cualquier época.

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo afirmado, para pasmo de sus socios comunitarios, que «los tiempos de la Justicia» terminaron con la sentencia y la ejecución de la pena y ahora tocan «los tiempos de la política».

Campo ha respondido a una nueva interpelación en el Senado sobre la tramitación de los indultos y ha soliviantado a la bancada del PP al negarse a anticipar una decisión al respecto y ceñirse a un debate teórico sobre el asunto.

Todo lo contrario que su interpelante, un senador popular, que ha tildado los indultos de «traición a España» y de que es una forma de «corrupción institucional» en tanto que se trata de «una compra de votos«, de la factura que tiene que pagar Pedro Sánchez por seguir en el Gobierno.

El ministro se ha negado a anticipar el sentido de la resolución, pero ha advertido al PP de que sea cual sea será legítima, dado que le compete al Ejecutivo y está regulada por la ley y por la jurisprudencia del Supremo y del Constitucional.

Campo ha trufado sus intervenciones de apelaciones al diálogo, al entendimiento, al futuro y ha recordado que los indultos -como ha establecido el Supremo- no pueden ser arbitrarios y deben responder a razones de «justicia, equidad o utilidad pública».

El titular de Justicia y por ello responsable de tramitar los expedientes ha asegurado que el informe del Supremo contrario a los indultos será «una referencia importante» a la hora de tomar la decisión, pero acto seguido ha dejado claro que «los tiempos de la Justicia» terminaron con la ejecución de la sentencia y ahora son «tiempos de la política».