Audios de Villarejo

Cisma La Sexta-Podemos a cuenta de los audios de Villarejo. La fina piel de Iglesias

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Antonio García Ferreras niega haber dado una información falsa

El periodista y director de Al Rojo Vivo, Antonio García Ferreras, ha abierto este lunes el programa informativo de las mañanas de La Sexta hablando sobre los audios que el comisario Villarejo le grabó hablando sobre una cuenta bancaria de Pablo Iglesias en un paraíso fiscal.

«Nunca hemos dado una información falsa sabiendo que lo es, nunca.Ni esa de las Granadinas, ni ninguna otra ni sobre Podemos ni sobre nadie«, dijo García Ferreras.

Según el veterano periodista, se tata de unos audios «posteriores a que saliera la noticia» sobre una presunta cuenta en Granadinas del dirigente de Podemos. «Y así lo dijimos: una ‘presunta’ cuenta. Y lo dimos citando al medio que la sacaba como se hace habitualmente en todos los medios», ha añadido.

«Lo primero de todo», dice, fue llamar a Pablo Iglesias. «Claro que nos parecía extraño y hasta burdo, y así lo decíamos, pero la Policía decía que tenía ese papel y que lo estaba investigando. Lo dimos citando al medio y por eso llamamos de inmediato, en ese mismo programa, a Iglesias».

«Mienten cuando dicen que dimos una información falsa sabiendo que lo era. Eso es mentira. Cuando surge la noticia de la presunta cuenta en Granadinas la contamos citando al medio con la respuesta y el desmentido inmediato de Pablo Iglesias».

Según ha aclarado el periodista, contactaron entonces con Villarejo. «Teníamos que preguntarle. Sí, teníamos que hacer periodismo y llegar a una de las fuentes señaladas, incluso desde la formación Podemos, como posible responsable de esos papeles. Era el primer encuentro de laSexta con el comisario y grabó la conversación como ha hecho siempre», ha destacado.

García Ferreras afirma que es Villarejo el que les cuenta que «no da credibilidad a esos papeles que se estaban estudiando por la Policía española» y que, según el excomisario, «esos documentos los tenía en su poder el director adjunto operativo de la Policía». «Eso lo descubrimos después de la primera noticia».

«Esa conversación se la trasladé yo personalmente, cara a cara, a Iglesias y le conté que el propio Villarejo nos había dicho que él creía que no era un papel auténtico. No había nada que ocultar», ha zanjado el periodista.

La piel tan fina de Pablo Iglesias

Sin embargo, lo que llama poderosamente la atención tanto en los propios medios de comunicación como en los demás partidos políticos es que Pablo Iglesias, el terrible Iglesias que entró en política a caballo del ultraje y el improperio al contrario, abandere ahora un proceso de victimización cuando él mismo hizo de la falta de respeto y del insulto una manera de hacer política.

Ahora puede reclamar sosiego, pero Iglesias trajo a la política española la ofensa como arma política. Aún pueden recordarse las listas de políticos nacionales a los que Iglesias ha insultado, ha difamado y ha acusado en falso de todo tipo de comportamientos, corrupciones y delitos. Incluso se llegó a valer de la tribuna parlamentaria para destruir a adversarios en ese sentido. ¿No ha utilizado Pablo Iglesias los medios de comunicación para, dando pábulo a según qué informaciones, destruir e insultar al contrario?

Con igual cinismo, Iglesias, el hombre que pedía a los suyos «cabalgar sobre las contradicciones», el que frecuentaba las Herriko Tabernas, el que pedía «salir de cacería proletaria»,  justificó los escarches como «jarabe democrático» para después erigirse en víctima de las mismas prácticas.

Más allá de lo injustificable de los siniestros tejemanejes entre el comisario Villarejo, María Dolores de Cospedal (¡Dios mío!) y el ínclito ex ministro Jorge Fernandez, que son execrables, ni Pablo Iglesias ni Podemos tienen ahora credibilidad como víctimas. Ferreras tendría mucho que contar sobre los conchabeos de la cadena con estos personajes. ¿No estarían recibiendo ahora su propia medicina?