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El cardenal Sarah: ‘Bajo el lema feminista ‘mi cuerpo me pertenece’ se oculta una alienación’

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El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, el cardenal Robert Sarah, ha avisado de que bajo el «lema feminista ‘mi cuerpo me pertenece’ se oculta «una profunda alienación del sujeto».

Así lo ha indicado el cardenal Sarah este jueves 7 de noviembre durante la presentación del XXI Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Fundación Universitaria San Pablo CEU y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que se celebrará del 15 al 17 de noviembre en el campus de Moncloa de la Universidad CEU San Pablo.

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«Bajo el lema feminista ‘mi cuerpo me pertenece’, en realidad se oculta una profunda alienación del sujeto encarnado. De hecho, detrás de esta afirmación de ‘libertad’ yace una instrumentalización del propio cuerpo como material a disposición de los deseos más indeterminados», ha subrayado, ante las más de 550 personas que han asistido al acto, entre los que estaban el cardenal Antonio María Rouco Varela, y políticos como la expresidenta del PP Vasco María San Gil, o el exministro y excomisario europeo Marcelino Oreja.

Durante su conferencia, titulada ‘La importancia de la educación en la misión de la Iglesia hoy’, ha alertado de la «teoría de género» que ha definido como «la desestructuración de la identidad sexual» y la ha achacado a un proceso de «mutación» que empezó, a su juicio, con la píldora anticonceptiva.

«El primer eslabón del proceso involucró a la mujer. De hecho, la mentalidad anticonceptiva que se ha extendido fuertemente después de 1950 ha hecho posible una profunda desconexión entre la mujer y su cuerpo, desconexión que ha cambiado radicalmente la forma de entender la sexualidad humana, el matrimonio, la filiación y por supuesto la educación», ha afirmado.

A su juicio, esta desconexión engendró simultáneamente la reproducción asistida y «la legitimación social de la homosexualidad». «De hecho, si la sexualidad ya no se percibe a la luz del don de la vida, ¿cómo se puede considerar la homosexualidad como una perversión, un desorden objetivo y grave?», se ha preguntado.

En la misma línea, ha denunciado que se toma «como rehenes» a las autoridades públicas y al legislador «en nombre de la lucha contra las ‘discriminaciones’ de las que serían víctimas las ‘minorías sexuales'» y se «exige que todo discurso social, especialmente en las escuelas y los medios de comunicación, sea ‘respetuoso’ con la indeterminación sexual de los individuos y la libre elección de su identidad».

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Así, el cardenal lo ha comparado con los «intentos totalitarios de producir un ‘hombre nuevo’ que conoció el siglo pasado» porque, a su juicio, «ya no se trata de reclamar tolerancia» sino de «imponer una nueva concepción del ser humano». Además, ha alertado de que sus «víctimas inocentes» son «principalmente niños, cuyos padres son permeables a los lemas libertarios y embrujados por las sirenas contemporáneas».

‘Atmósfera atea’ en las escuelas

Por otro lado, durante su conferencia, Sarah ha alertado de la «atmósfera atea» que «impregna la educación y las estructuras escolares». «Cuando vemos el clima que reina actualmente en la mayoría de estudiantes, un clima infectado por la ideología de género, la ideología prometeica del transhumanismo, con la pretensión del hombre de ocupar el lugar de Dios, debemos ser capaces de medir la gravedad de la crisis», ha subrayado.

Además, ha criticado que en las últimas décadas, «algunos en la Iglesia» han abandonado el campo de la educación, «influidos e impresionados por la crisis de transmisión y por la revolución cultural» y ha puntualizado que la Iglesia tiene que preocuparse por la educación aunque «hoy, a algunas personas les gustaría que la Iglesia se centrara exclusivamente en el ejercicio de la misericordia, en el trabajo de reducir o incluso erradicar la pobreza, en la acogida de migrantes».

También ha lamentado el «desmantelamiento» que, a su juicio, hoy experimenta la institución familiar. «Hoy en día, por desgracia, está desestructurada, demolida, desmantelada. Con frecuencia, en nuestros días, pide ser reemplazada por la escuela», ha señalado. En cualquier caso, ha precisado que la influencia educativa de los padres necesita ser complementada por la de los maestros.

En medio de esta «crisis antropológica y moral sin precedentes», el cardenal Sarah ha instado a la Iglesia a «asumir una mayor responsabilidad y compromiso para proponer su enseñanza doctrinal y moral de modo claro, preciso y firme» y ha pedido reflexionar sobre la «cacofonía» que, a su parecer, reina en las enseñanzas de los obispos y los sacerdotes.

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En el turno de preguntas, el cardenal ha defendido el derecho de los padres a elegir la educación moral y religiosa para sus hijos y les ha animado a asociarse y «reclamarlo al Estado»; ha denunciado la «persecución moral» que sufren los cristianos en Occidente; y ha insistido en el rechazo de las ideologías que, a su juicio, han «perturbado» la concepción del hombre y la mujer. «Qué es un hombre, qué es una mujer, ya no lo sabemos hoy en día», ha remarcado.