POR SU FE

El ignorado genocidio de los cristianos de Nigeria

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Por Raymond Ibrahim, en gatestoneinstitute.org.

Traducción del texto original: The Ignored Genocide of Christians in Nigeria

La matanza de cristianos en Nigeria, que algunos observadores internacionales han catalogado como genocidio, está alcanzando niveles inauditos.

Según un informe del pasado día 4, en apenas tres semanas al menos 171 cristianos han sido asesinados por pastores musulmanes de la etnia fulani.

“Y eso son sólo [los casos] que conocemos. En realidad, es probable que la cifra sea muy superior. Asimismo, se cuentan por miles los que han sido desplazados por la fuerza de sus viviendas y lugares de trabajo, que habían abandonado tras el confinamiento por el covid, que ha provocado el colapso de la economía (…) Nuestro directorio de noticias lleva meses inundado de noticias de este tipo; aun así, esta incesante y sangrienta cosecha de vidas cristianas está perturbadoramente ausente de los medios de comunicación de referencia.”

El pasado 10 de julio, pastores musulmanes masacraron a 22 cristianos –”la mayoría mujeres y niños”– e incendiaron numerosas viviendas en una comunidad agrícola. “Los fulani vinieron y empezaron a disparar”, rememora Bilkisu James desde el hospital. “Mataron a dos de mis hijos [también mataron a su marido]”. Además, “machetearon hasta la muerte a otros cinco familiares de Bilkisu: una mujer y su bebita y otra mujer y sus dos hijos”.

Al parecer, fue un vecino musulmán quien dejó a esa familia cristiana a merced de sus correligionarios invasores. “Antes de que me disparan, vi a mi vecino musulmán, que incluso me identificó”, relata Bilkisu. “Me arrodillé ante él”. En vano. Le dispararon en el pecho y en la espalda y la dieron por muerta, y ella pudo escucharles “encender la cerilla y prender fuego a la casa”.

Al día siguiente fue arrasada una aldea vecina. “Diez mujeres, un bebé y un anciano fueron quemados vivos en la casa en que se habían refugiado. Otros siete habitantes de la villa resultaron heridos, y cuatro viviendas fueron incendiadas”.

El 19 de julio, al menos 32 cristianos fueron masacrados por fulanis; entre ellos, unos asistentes a una boda.

En un terrible ataque perpetrado “en una noche de lluvia torrencial, el pasado 23 de julio, al menos siete cristianos murieron (…) unos militantes machetearon brutalmente a mujeres, hombres y niños indefensos”. El reporte añadía: “Se trata del segundo ataque a la aldea en los últimos días; en el del día 20 fueron asesinadas siete personas”.

El 29 de julio, pastores musulmanes asesinaron a otros 14 cristianos; 13 de ellos eran miembros de una misma familia: sólo uno de sus integrantes sobrevivió. Su mujer, sus hijos, su tío, su tía, su hermano y otros parientes fueron asesinados.

La semana pasada, yihadistas armados irrumpieron en la Iglesia del León de Judá de Azikoro y abrieron fuego contra los fieles; cuatro de ellos perdieron la vida.

Hacer una lista con más atrocidades –se han registrado centenares a lo largo de los años– sería fútil para un artículo. (Para un análisis integral del sufrimiento cristiano en Nigeria y otros países musulmanes, véanse los informes mensuales de Gatestone sobre “La persecución de los cristianos”).

Reparemos simplemente en el mes de abril de este mismo año. Entre los días 1 y 2, pastores musulmanes armados con machetes asesinaron a al menos 13 cristianos. “Nos levantamos para enterrar a siete personas que fueron quemadas vivas… en un ataque nocturno”, dijo una fuente. La mayoría de las víctimas fueron “ancianos que no fueron capaces de huir mientras el resto de la comunidad se escondía en los matorrales”.

El día 7, los fulanis asesinaron a un pastor y a tres miembros de su congregación, entre ellos un niño de 10 años. El religioso asesinado, Matthew Tagwai, deja una mujer embarazada y dos hijos pequeños.

El día 10, musulmanes fulanis asesinaron al pastor Stephen Akpor, de 55 años. “Los pastores llegaron a nuestra Iglesia Celeste y le dispararon, mientras oraba y daba consejos a cinco miembros de la comunidad”, informan sus colegas. “Los pastores dispararon al religioso varias veces y le apuñalaron hasta la muerte”. Akpor deja mujer y cinco hijos.

El día 11, pastores musulmanes fulanis mataron a un granjero cristiano.

El día 13, pastores musulmanes fulanis decapitaron a dos cristianos, que hubieron de ser “enterrados sin sus cabezas”.

El día 14, pastores musulmanes fulanis machetearon a nueve cristianos, entre los que había una mujer embarazada y seis niños. “Iban armados con machetes y fusiles AK-47”, rememora un superviviente. “Atacaron nuestra aldea a las ocho de la tarde, y algunos de ellos gritaban ‘Alahu akbar!’ mientras disparaban contra nuestras viviendas”. Treinta y nueve hogares fueron pasto de las llamas.

El día 16, pastores musulmanes fulanis mataron al estudiante cristiano Sebastine Stephen. “Eran unos 50 y llevaban armas sofisticadas, que disparaban al tuntún”, refiere un testigo. “Tras matar al joven, irrumpieron en la casa del señor Jack Nweke y le secuestraron, junto con su mujer, dejando solos a sus tres hijos”.

El día 19, pastores musulmanes fulanis mataron a cuatro cristianos. “Fueron arrasadas 38 viviendas, con un total de 86 habitaciones, y 69 familias resultaron afectadas”, dice una fuente.

El día 20, “un granjero cristiano, Titus Nyitar, fue disparado letalmente y decapitado”, según un lugareño. Titus estaba “trabajando en su granja cuando fue asesinado por los pastores”, que posteriormente “fueron a la aldea, donde quemaron casas y secuestraron a tres personas”.

El día 22, pastores musulmanes fulanis mataron a 12 cristianos; previamente, según se ha informado, secuestraron a una pareja que estaba celebrando su matrimonio en una iglesia.

El día 23, los fulanis “mataron a dos personas, secuestraron a otra y quemaron una iglesia –en la que además vivía el pastor– en ataques registrados en zonas predominantemente cristianas del norte y el centro de Nigeria”.

Dejando de lado alguno de los incidentes más espeluznantes –como la violación y asesinato de una estudiante cristiana que se había refugiado en una iglesia–, los denominados ‘medios de referencia’ no dan cuenta de esta persecución. ¿Acaso preocupa a los periodistas que emergiera una pauta políticamente incorrecta, por la cual estaríamos no ante meros crímenes sino ante algo con motivación ideológica?

“Es como si las vidas de los cristianos ya no importaran”, dice un pastor en relación al ataque contra una boda que se saldó con 32 muertes.

“Resulta muy perturbador que estos asaltos diarios contra los cristianos (…) pasen en gran medida inadvertidos a los Gobiernos estatales y al federal (…) No hay visitas para mostrar simpatía a las víctimas supervivientes (…) No se toman medidas para aliviarles el sufrimiento con ayuda material, pese a que son miles las personas desplazadas.”

“Creo firmemente”, dice un superviviente de un ataque fulani en el que perdieron la vida su hermana y otros cuatro cristianos, “que hay musulmanes en las fuerzas de seguridad que están en connivencia con estos hombres armados que atacan a nuestra gente (…) La triste realidad es que nuestra gente ha hecho gestiones ante el Gobierno, a nivel tanto estatal como federal, pero nada se ha conseguido”.

“¿Qué crimen cometieron esas personas inocentes contra los pastores fulanis?”, se preguntó un lugareño tras un ataque en el que perdieron la vida un religioso y un niño de 10 años.

“¿Durante cuánto tiempo tendremos que sufrir estas matanzas? ¿Durante cuánto tiempo tendremos que suplicar al Gobierno y a las fuerzas de seguridad que vengan en ayuda de nuestra gente?”

Son preguntas especialmente relevantes a la luz de lo revelado en estadísticas recientes: desde 2009, “no menos de 32.000 cristianos han sido macheteados hasta la muerte por las principales ramas yihadistas del país”. Sin que apenas se haya hecho algo al respecto, refiere un documento fechado en mayo:

“Pastores fulani militantes y miembros de Boko Haram (…) han intensificado su violencia anticristiana (…) en los cuatro meses y medio que llevamos de año han macheteado hasta la muerte a al menos 620 cristianos indefensos [470 fueron asesinados por fulanis y los otros 150, por miembros de Boko Haram], e incendiado o destruido centros de culto y enseñanza [cristianos]. Las atrocidades contra los cristianos no han sido perseguidas y han llegado a un apogeo alarmante, mientras las fuerzas de seguridad y los actores políticos miran para otro lado o se conchaban con los yihadistas. Las viviendas quemadas o destruidas se cuentan por centenares, y por decenas los centros de culto y enseñanza que han corrido la misma suerte.”

Según numerosos líderes cristianos de Nigeria, la razón por la que simples pastores fulanis se las han apañado para, desde 2015, matar el doble de cristianos que los terroristas profesionales de Boko Haram es, por citar al obispo Matthew Ishaya Audu, que “el presidente Buhari es también de etnia fulani”.

En una declaración emitida en enero, la Asociación Cristiana de Nigeria, que agrupa a la mayoría de las denominaciones cristianas del país, acusó al Gobierno federal del presidente Muhamadu Buhari de “colusión” con los terroristas islámicos para “el exterminio de los cristianos”:

“Si, como dicen el Gobierno y sus apologetas, los asesinatos no tienen motivaciones religiosas, ¿por qué los terroristas y los pastores fulanis atacan las comunidades mayoritariamente cristianas y a los líderes cristianos?”

Algunos líderes nigerianos van más allá de Buhari y culpan al “demonio llamado Barack Obama”, que dice Femi Fani-Kayode, exministro nigeriano de Turismo y Cultura, quien el pasado 12 de febrero escribió en su página de Facebook:

“Lo que Obama, John Kerry y Hillary Clinton hicieron en Nigeria al financiar y apoyar a Buhari en las presidenciales de 2015 y ayudar a Boko Haram en 2014-15 fue de una maldad tremenda, y tienen las manos manchadas con la sangre de todos aquellos a los que han matado la Administración Buhari, sus pastores fulanis y Boko Haram en estos 5 años.”

Aunque sus paisanos fulani son responsables de la mayoría de los ataques anticristianos registrados durante la presidencia de Buhari, Boko Haram, azote primigenio de los cristianos de Nigeria, sigue activo. Así, a principios de año difundió un vídeo en el que un niño musulmán enmascarado apuntaba con una pistola a un rehén cristiano que aparecía atado y arrodillado, un estudiante de biología de 22 años que fue secuestrado mientras se dirigía hacia su universidad; el niño entonaba un cántico en árabe, lanzaba una diatriba anticristiana y finalmente disparaba varias veces contra la cabeza del estudiante cristiano.

Semanas antes, islamistas armados secuestraron al reverendo Lawan Andimi, padre de 9 niños y jefe de distrito de la Iglesia de los Hermanos. Luego de que los terroristas exigieran una cantidad exorbitante por su liberación –dos millones de euros, inalcanzables para su familia y su iglesia–, lo decapitaron. En un vídeo que sus secuestradores divulgaron el 5 de enero, el pastor Lawan decía que confiaba en reunirse con su mujer y sus hijos; pero “si no se diera la oportunidad, sería la voluntad de Dios. Quiero que todo el mundo sea paciente. No lloréis, no os preocupéis, dad gracias a Dios por todo”.

Tras la decapitación de otros diez cristianos, el obispo Matthew Hassan Kukah afirmó que el Gobierno “está sirviéndose del poder para asegurar la supremacía del islam. La única diferencia entre el Gobierno y Boko Haram es que Boko Haram pone bombas”.