Escándalo en Francia por pruebas contra el Alzheimer

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Estos días ha saltado a la prensa francesa un escándalo sobre el uso de determinados tratamientos medicinales en pacientes aquejados de Alzheimer o de Parkinson. Hasta donde ha avanzado la investigación, solo se sabe que el tratamiento, administrado en la abadía de Sainte-Croix en Saint-Benoît, un convento situado en cerca de Poitiers, ha sido interrumpido y los encargados de su administración están siendo investigados. Hay unos 350 enfermos afectados. Todos ellos se habrían prestado voluntariamente al “experimento”.

El caso es que cuando un neurólogo del Hospital de la Universidad de Nantes se enteró por un paciente suyo que estaba participando en dicho tratamiento, alertó a las autoridades francesas de la Agencia del Medicamento y  éstas han actuado de manera fulminante. La fiscalía de Paris se ha hecho cargo de la investigación.

Al parece se trata de un tratamiento con una derivada de la melatonina, la valentonina, aplicada mediante parches de piel. «No se puede excluir un riesgo para la salud de los participantes», según afirman las autoridades sanitarias francesas. Especialmente porque a los pacientes se les habría pedido que interrumpieran su tratamiento habitual durante estas pruebas.

El tratamiento se estaría administrando a través de una organización llamada Josefa Fun, cuya página web, habla de la «revelación» de un sistema de «vigilia del sueño en la creación» que estaría en el origen de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. De ahí los parches de esa sustancia similar a la melatonina».

A la cabeza de dicha organización se sitúa un «ingeniero químico, farmacéutico», el profesor Jean-Bernard Fourtillan, de 76 años. En cuanto al vicepresidente, es el profesor Henri Joyeux, conocido en Francia por su peculiar posición sobre la utilización de las vacunas.

Fuentes de la investigación señalan que «no se conocen ni la calidad ni los efectos ni la tolerancia de las sustancias utilizadas – Valentonine y 6-metoxy-harmalan», y que «las pruebas han mostrado interés potencial en los modelos celulares, pero no hay datos científicos sobre humanos».

Al parece, las monjas de la abadía no tienen que ver con la administración de dicho tratamiento. Se limitaban a ceder las instalaciones a la organización con la finalidad de realizar una espacie de retiro. Pero el morbo de que un convento sirviera para albergar a los pacientes ha disparado el morbo mediático.

Más allá del reallity que se está montando en Francia, estamos ante un conflicto  entre la medicina legal y los tratamientos alternativos, cuyo esclarecimiento debe ser inmediato. La realidad es que la organización carecía de autorización alguna para realizarlos. O se ha producido un intolerable intrusismo, con daño para los pacientes y debe ser sancionado, o no se trata de un tratamiento médico en sentido estricto sino del suministro de sustancias más propias de la para-farmacia. La justicia tiene la palabra. Con estas cosas no se puede jugar.