‘La custodia compartida es una de las cuestiones que más polémica causa’

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Conversación tranquila de Josep María Francàs (@jmfrancas) con Javier Beltrán Domenech (@javierbeltrand), letrado colegiado desde 1995 en el Colegio de Abogados de Alicante, especializado en Derecho Civil y Familia.

JMF: ¿Cómo está la familia en España?

JBD: Desmembrada, lacera y sistemáticamente perseguida. Y no hablo de la familia “tradicional”, sino de cualquier grupo familiar que pretenda, conforme su cometido, mantener dicha unión entre todos los miembros de la Familia. Me refiero a temas de familias numerosas, elección de colegios, tipo de educación. Por no hablar de las diferentes competencias que existen en cada CCAA que hacen que sea más fácil desunir que unir o afianzar.

JMF: ¿Perseguida por quién?

JBD: El propio Código Civil, que data del siglo XVIII, no logra, con 130 años de vigencia, adaptarse a las necesidades actuales en materia de familia. Pareciera que, ya desde 2005 y con una pequeñísima variación en el contenido, se quiera quitar a la Familia el carácter de grupo privado y cerrado, introduciendo intromisiones del Estado en el funcionamiento. Por ejemplo, quitando la facultad de corregir de padres a menores se ha dado lugar a multitud de denuncias de padres a hijos por, precisamente, educarles o enseñarles. No hablo de bofetones o gritos, sino simplemente de no darles un móvil o privarles de él por mala conducta, etc. En general, la idea de que ahora la “tribu” educa a la familia no es tan descabellada aunque el símil sea malo.

JMF: ¿A qué viene esa colectivización?, si la familia es la célula básica de toda sociedad…

JBD: En realidad la idea de familia siempre es asociada al catolicismo, a creencias religiosas, y por ello al tan recurrido tema de la España de los 60-70. Y no es cierto, multitud de familias de padres de, digamos, entre los 40 y 50 años no saben nada del tema. Entiendo que hablamos de problemas y rencores que no están resueltos y que luchan desde la política contra el Sistema. Cuestiones no resueltas.

JMF: Familia homosexual, por ejemplo, muy católica no me suena…

JBD: Volvemos a la ley y, en este caso, al Código Civil. La idea de matrimonio nos recuerda a hombre y mujer, y el considerar matrimonio a parejas de diferente sexo roza y se “pega” un poco con el Código Canónico. En este texto, se trata de la unión de un hombre y una mujer para la creación y educación de la prole. Como decía un sacerdote conocido, el matrimonio es la unión de uno con una, no de una con una o de uno con uno. Con independencia de creencias, valores, etc, el problema se hubiera resuelto con una denominación diferente y registro distinto. Pero en una época de “igualdad forzada” se impone ser polite y regularlo de la misma forma. Sigue siendo curioso, por cierto, que las parejas de hecho se registren por separado de los matrimonios y que, digan lo que digan, tengan muchos menos “derechos” al final del día. Si hablamos de filiación, es decir, la posibilidad de tener hijos mediante la adopción (hombres) o con inseminación artificial (mujeres), se están creando familias con vínculos diferentes que, a la postre, cumplen con el mismo fin de “reproducción”. Un tema muy delicado de cuyo resultado sabremos en muchos, más de 50, años.

JMF: ¿Por qué piensas que se quiso usurpar el nombre de matrimonio?

JBD: Ahorra muchísimo tiempo de explicación. Equiparar una unión de dos personas que, por naturaleza, no pueden tener hijos, a una que sí, cuya “historia” data del inicio de los tiempos (hombre + mujer + hijos) es una idea muy inteligente y la política, por activa o por pasiva, lo ha “legislado”. Quizá, entrando en el fondo, se quiera cambiar la propia Historia desde que el mundo es mundo.

JMF: ¿Lo considerarías un ataque a la familia con el objetivo de diluirla?

JBD: Totalmente. La familia supone un centro político, lógicamente social, de opinión no controlada, y entiendo que supone un problema de, precisamente, control. Vuelvo a reiterar que dicho cambio viene motivado, sin duda, por grupos de presión que, a nivel político, realmente han logrado cambiar, despacio y silenciosamente, dicho concepto. Además lo han hecho bien, ya que oponerte ahora o decir que no es correcto es inmediatamente atacado.

JMF: En tu trabajo ¿en qué ves peligrar el baluarte social de la familia?

JBD: Pongamos un caso típico de separación o divorcio, contencioso, con hijos menores y un domicilio único. Los Juzgados de familia, por sistema, intentan un acuerdo previo a celebrar juicio. Saben que un acuerdo será mucho más beneficioso para todos pero, no olvidemos, también para un Juzgado de Primera Instancia ya que evitan recurso de apelación que significa, a la postre, más trabajo, más papel y la posibilidad de que un órgano superior les corrija su sentencia. El problema es que dichas soluciones, per se, ya menoscaban el régimen de guarda y custodia, el uso del domicilio familiar. La ruptura personal, cuando se une a la judicial, deja siempre a un vencedor y a un vencido. Además, observo que, por fechas y por estadísticas, a veces se imponen determinados tipos de custodia cuando ni son posibles ni son los acertados. Entiendo que los jueces deberían seguir la Jurisprudencia del TS y no el Código Civil, que nada regula.

JMF: Y, ¿que dicta esta jurisprudencia?

JBD: Una evolución mucho más “ajustada” a la realidad social, donde ya se está limitando el uso y disfrute del domicilio familiar (que antes era adjudicado a la madre y menores sine die… literalmente), y donde se permite cierto desahogo al progenitor (padre casi siempre) en cuestiones de alimentos y pensión compensatoria a la esposa. Cuestión diferente es la custodia compartida, donde todavía vemos muchos giros, espectaculares a veces, confundiendo tiempo igualitario de custodia con reparto de calidad en dicha custodia.

JMF: Lo habitual debería ser la custodia compartida?

JBD: Uffffffff, cuidado… La custodia compartida es una de las cuestiones que más polémica causa, precisamente por el desconocimiento que existe. No hay una sola ley que la imponga pero se cita en todas (nacionales y por CCAA). No existe, como cree mucha gente, una verdadera ley de custodia compartida. Creo que hay que darla caso por caso, y esto lógicamente implica tiempo. Tiempo del que no disponen los Juzgados y Tribunales. Tiempo del que no disponen los padres en disputa. Los menores no deben ser un trofeo ni creo que deban ser “repartidos por tiempo” para que no haya conflicto. Más que informes psicológicos (tipo test CUIDA) creo sería mejor informes sociales (dónde vive el menor, entorno, horarios de los progenitores, etc) y que tales datos supusieran que se inclinara dicha custodia. Hay casos en los que están mejor con el padre, pero la madre socialmente no quiere reconocerlo ni permitirlo, y hay casos que es mejor con la madre, pero el padre no quiere que se le considere un cero a la izquierda. Cuestión importante también es la pensión de alimentos, que habitualmente paga el que no los tiene más que fines de semana alternos y algunas tardes entre semana.

JMF: ¿Cómo valoras la Ley de Violencia de Género?

JBD: La LVG no funciona y huelga decir que finalmente no ha protegido a nadie de nadie. Sí ha creado una alarma social y una persecución nunca vista a un hombre por ser varón. Su automaticidad es un castigo directo al hombre por su condición (género masculino) Es discriminatoria pero fue aprobada, en su día, por los partidos políticos. De ahí a lo que hay ahora (véase noticias diarias) es una distorsión tan enorme que dudo mucho pueda explicarse de forma clara. Se ha confundido todo y a todos. Su propio nombre ya es erróneo y su aplicación es absolutamente dispar según Juzgado, Policía, Estamento posterior (ayudas, etc) Lo que sí observamos los abogados es el “aprovechamiento” que se hace de ella para conseguir mejoras en temas de familia (divorcios, medidas, separaciones, etc) Si a los Juzgados “especializados” los llamas de “Violencia contra la Mujer” ya estás explicando qué va a pasar dentro. Y esto, por definición, es discriminatorio. Cuestión diferente, muy diferente, es cuando se denuncia falsamente para lograr su aplicación. Un cliente me preguntó hace dos semanas: “¿Javier, los jueces que la aplican incurren en algún delito si un día se declaran inconstitucionales?” Me quedé de piedra pero ahí lo dejo. Nadie niega la existencia de delitos de toda clase contra las mujeres, como los hay contra niños, grupos étnicos, hombres, ideologías, etc etc etc, y evidentemente debemos meter en la cárcel a quien los comete…pero el problema de esta ley, aplicado a temas de Familia, es que mete a “todos los hombres en el mismo saco”

JMF: ¿Me dejo algún tema clave que quieras comentar?

JBD: Creo es importante dotar de muchos más medios a los Juzgados de Familia, creando verdaderos Juzgados de guardia que resuelvan todo, aun de forma provisional, en uno o dos días. No es viable, dada la importancia capital de la familia (afecta a todo) que un asunto esté entre 6 y 12 meses en un juzgado con el progenitor, habitualmente el hombre, viviendo en casa de amigos o familiares y viendo a sus hijos cuando sale una oportunidad.

JMF: Gracias Javier, Un abrazo y hasta muy pronto que hay y habrá tema.