DISCURSOS VACÍOS

Sacramentos gratis, vacunas gratis; los escándalos financieros del Vaticano se alargan

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Por SPECOLA, en Infovaticana

Es domingo, el 25 del tiempo ordinario según reza el misal del novus ordo, y seguimos con una epidemia que no nos abandona, sigue creciendo, y vemos que cuanto más pasa el tiempo las cosas entran en una espiral irracional y de locura de difícil compresión. El problema fundamental hoy en la Iglesia Católica, problema que no es exclusivo, es el desmadre absoluto en el que nos movemos y que apunta crecimiento. Hoy tenemos un interesante artículo sobre los abusos litúrgicos con ocasión de la aparición de la nueva traducción de misal en lengua italiana. Hemos vivido decenios en un absoluto desmadre en donde todo valía y cambiar de parroquia era como cambiar de religión. Los fieles inconformistas se han buscado la vida como han podido, siguiendo el olfato católico con grandes dificultades. La inmensa mayoría simplemente han desaparecido, han abandonado la fe de sus mayores en muchos casos por la nada, en otros, por las cosas más peregrinas. Hay un catolicismo cultural que se ha alejado de una iglesia a la deriva y sumida en el caos.

No hace tanto tiempo todos mirábamos al papa reinante como un referente seguro en nuestra fe católica, hoy tenemos pánico a que abra la boca porque a estas alturas estamos muy seguros de que se creará mas confusión, en cuanto es posible aumentar la existente. De los obispos, la mayoría, ni hablamos, porque poco se puede decir salvo que están en ‘estado de desaparición’ intentado hacerse invisibles. El cierre de las iglesias al culto es la puntilla de un largo proceso que nos pilla en momentos muy bajos. La preocupación creciente es que la pandemia reduzca la Misa a un evento ocasional, si no directamente residual. Hemos pasado de intentar evitar abusos a salvaguardar la existencia de la celebración en sí misma. Un tema preocupante es la lucha irracional por hacer desaparecer el misal de San Pio V a pesar, o quizás por eso, del creciente número de sacerdotes que lo celebran y del número de vocaciones creciente en los movimientos que lo defienden. El Papa Francisco no se cansa de repetir que dividir es obra del diablo y este argumento se quiere utilizar para acallar voces discordantes e ‘imponer la unidad’, la clandestinidad o la fuga están aseguradas.

Parece que los sacerdotes no hacen mucho caso a las proclamas del Papa Francisco sobre el ‘cobro’ de sacramentos: «La lista de precios en la iglesia es un escándalo».»Cuántas veces con tristeza entramos a la iglesia y no sabemos si estamos en la casa de Dios o en un supermercado. También está la lista de precios de los sacramentos ”. Las tarifas siguen y hoy se nos recuerda como están las cosas en algunos lugares de Italia. Son muchos los sacerdotes que viven de estas ofrendas y no es justo demonizarlas. El derecho canónico en vigor las contempla y son perfectamente legítimas. Pues menos proclamas vacías, ya estamos demasiado cansados de tonterías, se cambia del derecho canónico, el Papa Francisco puede hacerlo, y se obliga a que los obispos paguen una digna retribución a sus sacerdotes y asunto terminado. Crear un caos, dejar mal a los sacerdotes que se limitan a cumplir la legislación vigente, no deja de ser una bellaquería, una más, por parte de quien los debe de proteger.

Otra tontería que vemos repetida una y mil veces es la gratuidad de la vacuna y su universalidad. El Papa Francisco no se cansa de predicar cosas que no está dispuesto a cumplir. Ayer teníamos el caso del desalojo de una propiedad del Vaticano de una familia con minusválidos por no pagar la renta. Y esto lo hace el mismo que quiere que abramos las puertas de nuestras casas a los ‘migrantes’ de todo pelaje y condición. No sabemos cuantas pruebas del virus se ha realizado el Papa Francisco, solo las oficiales ya son unas cuantas, y no lo hemos visto esperar en molestas colas o ver cómo se le negaba la posibilidad de hacerla. Pues si esto pasa con las pruebas, pasará con la vacuna, el Papa Francisco la tendrá cuando quiera y en su casa, y los demás no. No estaría de más que el Vaticano se apretará el cinturón y fuera ahorrando para pagar la vacuna a los que no puedan acceder a ella, mucho nos tememos que esto no entra en las prioridades. Mejor predicar y que las facturas las paguen otros. Con que cuidara un poco más a sus trabajadores y les facilitará las pruebas ya sería mucho, ni esto se está haciendo: «sería triste que en la entrega de la vacuna se diera prioridad a los más ricos, o si esta vacuna pasara a ser propiedad de esta o aquella nación, y no fuera para todas». Pues menos predicar y más dar trigo, el tiempo de las palabras ya se ha terminado hace tiempo.

Mientras el Papa Francisco se adorna de discursos vacíos seguimos con los escándalos financieros que ya afectan a su pontificado. Nada se ha hecho, nada se quiere hacer, es cosa de tiempo que las arraigadas costumbres le salpiquen. El diario ‘LaVerità’ escribe que al menos dos personas que protagonizaron la noticia del pasado mes de junio aparecen en otras operaciones, ahora bajo el foco de los investigadores.  El dossier es muy delicado porque los fondos sobre los que investigan los fiscales son, en gran parte, dineros destinados teóricamente a los pobres. Ya son demasiados años de un pontificado que puede terminar fallido. Nada se ha solucionado y, como es lógico, el paso del tiempo complica las cosas. Si sumamos todo esto a lo anterior estamos en un escenario que lo último que invita es confiar en el Vaticano como transparente gestor de donaciones. Ya va siento tiempo de que seamos conscientes de que, antes o después, hoy no se puede ocultar nada y todo se termina sabiendo.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, un año después de su última visita, y debería estar en Roma el 30 de septiembre. Está previsto que irá al Vaticano para encontrarse con el Papa Francisco. Las relaciones de la Santa Sede con China están en el punto de mira.

«¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»