Coronavirus: ¿Casualidad, causalidad, conspiración, castigo, consumación o cambio? (II)

|

Por José F. Merladet

(CONTINUACION: 2a parte)

-Conspiración. Además de las explicaciones que he llamado “casuales” que supondrían un origen accidental del Covid 19 (C19) y de las “causales” que implicarían una o varias causas naturales indeseadas e imprevistas del problema, existen aquellas que lo relacionan con una intención humana deliberada. Es también una explicación “causal”, pero la creencia en una conspiración voluntaria humana que habría causado el problema o se aprovecharía de él, supone un salto cuántico que va mucho más allá, aunque es una deducción muy humana y previsible. En la era de Internet las teorías de la conspiración pueden cumplir muchas funciones. Pueden ser armas tácticas blandidas contra adversarios políticos o excusas para todo tipo de injuria o victimización; pueden ser herramientas de estímulo a los propios militantes o de formación de adeptos a cultos apocalípticos; pueden ofrecer justificaciones aparentemente razonadas para enconar sospechas y animosidades ya profundamente arraigadas; pueden ser un negocio fabuloso para vendedores ambulantes de humo o proporcionar entretenimiento en el que cualquiera puede convertirse en investigador, infiltrado, contraconspirador o, quizás, en salvador del mundo de un complot global…pero también pueden ser cortinas de humo para disimular y contrarrestar y hacer poco creíbles a los pocos informados “conspiracionistas” q podrían barruntar la verdad y conseguir así que nadie pueda saber que creer.

Aquí, las teorías son todavía más numerosas que las anteriores y se han cebado sobre todo con los muy descontentos y los ultras suspicaces a los que genéricamente se suele calificar una tanto peyorativamente como “conspiranoicos”, es decir, para sus oponentes serían paranoicos que encuentran perseguidores y culpables malévolos donde no los hay.

Pero para el ciudadano normal también está aumentando la percepción de que se está produciendo un cambio de paradigma y vivimos en ese «Capitalismo vigilado» del que nos habla la Prof. de Harvard Zuboff, entre cuyas descripciones están la de que nos hallamos frente a una mutación inescrupulosa del capitalismo caracterizada por enormes concentraciones de riqueza, conocimiento y poder sin precedentes en la historia y que un golpe de Estado desde arriba, la abolición de derechos humanos cruciales y el derrocamiento de la soberanía del pueblo. Ello, unido al hecho de que desde el principio de la pandemia se están recibiendo mensajes «desde arriba» confusos, variables e incluso contradictorios ha contribuido a avivar por ese orden: desconfianza, nerviosismo, enojo, negación, frustración, confrontación y, en ocasiones, ruptura o desesperanza. Una ruta que podría llevar un régimen autoritario no por la fuerza sino por una ingeniería global para lograr una modificación conductual que nos haga renunciar a la libertad a cambio de protección.

Los autores de esta tendencia constituyen casi una saga que se hace especialmente relevante cuando el poder tradicionalmente establecido cae bruscamente con el Antiguo Régimen. Su tesis principal es que el poder real se adquiere, se ejerce o se hace omnímodo por una serie de sectas o grupos q actúan secreta o «discretamente» y q han ido variando en la historia desde la Round Table de Cecil Rhodes, el CFR (Consejo de Relaciones Exteriores), el club Bilderberg, Pugwash, la Trilateral, Davos, la Open Society de Soros, etc. Sus máximos exponentes se van inspirando (o copiando) unos de otros y de deducciones de hechos aislados e intuiciones ya que su materia de estudio es por definición indemostrable empíricamente. Cabe citar en los últimos 100 años a la británica Nesta Webster, el canadiense Coronel Carr, en Francia los Barruel, Jouin, Coston… y en España al propio Franco y tras él varios autores desde el P. Cervera hasta Cristina Martín o el P. Guerra. Estos autores tienen como leit motiv una famosa frase del PM del Imperio Británico el brillante Disraeli: “el mundo está gobernado por personajes muy distintos a los que se imaginan aquellos que no están detrás del telón” …

Para sus detractores estos autores se caracterizarían por una sobresimplificación característica de una incapacidad para aprehender la realidad y analizar variables complejas. Por ello elaborarían teorías que para los teóricos contemporáneos que han formulado los nuevos mantras epistemológicos y pautado cómo deben ser los procesos científicos, como Popper, al no admitir ninguna posibilidad de falsación serían meras aserciones existenciales, “metafísicas” y no científicas (aunque admite que son elaboradas por los que considera engañados por el «historicismo» oficial, cada vez más distorsionado y banal), incluso, para algunos, propias de la enajenación mental.

Está claro que el Covid 19 (C19) está generando y generará más aun todo tipo de enfermedades mentales, no siendo la menor los TOC (trastornos obsesivos compulsivos como, por ejemplo, el de lavarse repetida y obsesivamente las manos) pero no todos los “conspiracionistas” son enfermos, perseguidores de quimeras o vendedores de bulos para beneficio crematístico, sino que algunos presentan tesis que incluso pueden presentar elementos plausibles. De hecho, es innegable que en la historia humana ha habido conspiraciones herméticas de pequeños grupos organizados para conquistar o afianzar el poder, aunque no siempre se han conocido después. En tiempos de crisis imprevistas e incontrolables, el vendaval de imaginación que suscita estas teorías es inconmensurable.

Los medios “oficiales” que expresan la versión oficial de lo “política y económicamente correcto” del neoliberalismo imperante como The Economist tampoco han sido muy tranquilizadores con una portada que no se sabe si pretendía ser graciosa o escalofriante en la que se veía una mano llevando la correa con la que se sujetaba a un hombre enmascarillado que a su vez llevaba la correa de un perro enmascarillado. Parecería que se trata de convencernos de que los sujetos somos marionetas y al cabo seres intercambiables o irreales mientras que los que llevan las riendas y sus voceros la TV, los medios de comunicación de masas son los únicos que son reales. ¡Sería toda una declaración de intenciones!

Desde un principio hubo “negacionistas” que hablaron de “Plandemia”, “coronatimo”, «controlavirus», más tarde de “pandemónium” o conjura siniestra que respondía a intereses de la llamada “Elite”, de muchos nombres, y algunas grandes farmacéuticas. La Dra. Mikovits, hasta entonces desconocida investigadora americana y notoria “antivacunas”, Robert Kennedy jr. hijo y sobrino de los asesinados senador y presidente[1] , los Nobeles Luc Montagnier y M. Levitt, el Dr. Rashid Buttar y otras personas fueron lanzando mensajes cada vez más radicales [2]que se difundieron por millones. Básicamente, estas personas han aventurado que existe un plan para generar miedo con el fin de imponer un proyecto de gobierno mundial, el llamado NOM (nuevo orden mundial), un “gran reinicio o reseteo”, una “biodictadura”, con eliminación de libertades básicas, abolición de los Estados, extensión de las delaciones y la desconfianza entre las personas. Esencialmente piensan que la pandemia ha sido creada artificialmente en un laboratorio preparado para la guerra biológica ya en 2018 o incluso antes, que durará mucho para poder modificar esencialmente el globo (hasta el 2025 según un fake atribuido al Banco Mundial) o ha sido un montaje magnificado para lograr cambios substanciales que se disfrazan eufemísticamente como “nueva normalidad” y muy especialmente la eliminación de una gran parte de la población, considerada superflua, costosa y contaminante. Se citan mucho las palabras de un gran gurú de las modernas tecnologías como Bill Gates anunciando, ya desde 2015 en la cuasi oficial revista Time, la próxima aparición de una gran pandemia como el más grave riesgo que tendría que confrontar la humanidad. Esto sonaría altruista y benéfico si no fuese porque va acompañado de tesis malthusianas y eugenésicas, ya que Gates, hijo de uno de los líderes de Planned Parenthood, preconizaría como su progenitor y compañeros de ruta la necesidad de hacer “descender” substancialmente la población mundial. Recientemente nos ha informado que la pandemia se prolongara hasta entrado 2021 en el mundo desarrollado y hasta 2022 en el resto.

Aún más grave y sospechoso, en opinión de las diversas “teorías de la conspiración”, fue la celebración del llamado Evento 201 celebrado el 18 de octubre del 19 (es decir días antes de la “descubrirse” oficialmente el C19 en Nueva York. Allí se congregaron 15 expertos mundiales en el ámbito de los negocios, gobiernos y salud pública para participar en la simulación de un escenario muy similar al que hoy estamos viviendo. El evento fue organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad en la Salud, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. Hicieron un estudio prospectivo de los efectos de una gran pandemia que se expandiría de forma geométrica por el mundo hasta acabar con la vida de 75 millones de personas. Curiosamente los debates (grabados) en los que intervenían profesores, representantes de farmacéuticas, políticos, etc. se preocupaban de la cooperación entre varias industrias, gobiernos e instituciones internacionales clave y de las medidas económicas a adoptar más que de la prevención, potenciación y planificación de servicios sanitarios eficientes. Según los más suspicaces el nombre real de la reunión no fue «Evento 201» sino “Evento 21” con un dibujo de la esfera redonda del mundo en medio de las cifras…lo que sería para temblar.

Las posiciones de estos autores van desde los más moderados que creen que estos personajes presuntamente conspiradores han aprovechado las circunstancias para lograr sus objetivos hasta los que piensan que el virus fue creado en el laboratorio de alta seguridad de Wuhan. Dentro de estos últimos los hay también de muchas tendencias incluidos los expertos que piensan que el virus es un perfecto instrumento de guerra biológica que se extiende rápido e indetectado para socavar los servicios de retaguardia y la economía del enemigo (tanto si lo hubieran creado los chinos para destruir a los americanos como si lo hubieran hecho estos últimos, introduciéndolo en los juegos militares olímpicos de Wuhan, para destruir a aquellos).

JEn todo caso si, como dice el Coronel Baños, esto es una guerra por medios distintos a todo lo hasta ahora conocido, el asunto es saber si esta guerra es por el control hegemónico entre las superpotencias, por controlar al instrumento de control 5G, por hacer prevalecer a un omnisciente y omnipotente “gran hermano” con un conflicto ficto y largo entre una tríada “Eurasia”, “Estasia” y “Oceanía” o por hacer desaparecer población “sobrante”. Las declaraciones atribuidas a Lagarde y algunas otras “personalidades” en el sentido de que los ancianos vivían excesivamente y que el sistema asistencial y de pensiones que, por cierto, ellos pagaron, ya no podía hacerse cargo, unido a la rápida instauración de la eutanasia, podrían causar terror.

Algunos ultraconspiranoicos piensan que el objetivo final de esta “Elite” es reducir la población no en una décima parte como dice Gates, sino a una décima parte, es decir “decimarla”, quedarse unos pocos disfrutando de ocios y lujos conspicuos a la Veblen y el resto hacinados en barrios miserables como en los films distópicos antiguos tipo “Zardoz”, “Blade Runner”o nuevoscomo “Elysium” y tantos otros de los que continuamente nos sirven las cadenas que controlarían Así, desde la tétrica “Cuando el destino nos alcance” de 1973 pero ¡ambientada en 2022! donde la compañía Soylent Green se ocupaba de eutanasiar a los ancianos llevándolos a un bello y engañoso lugar llamado “el Hogar” (¿suena conocido?) y convertirlos a escondidas en comidapara los pobres hasta la espeluznante “Siete Hermanas” de la omnipresente Netflix. En casi todas ellas el mensaje final es que no hay recursos y habrá que adoptar medidas drásticas, se quiera o no. Para estos “conspiracionistas” el medio ambiente sería la gran coartada.

Los privilegiados miembros de esta nueva “nomenklatura” estarían servidos por androides y una IA que, según los nuevos gurús sustituirá en breve casi todos los trabajos humanos llegándose, para los más pesimistas, a reducir las bellas ciudades vacías a parques temáticos y lugares paradisiacos semivacíos, inaccesibles a la masa y las partes habitadas por la plebe superviviente a siniestros suburbios donde impere el más crudo social darwinismo del “sálvese quien pueda”. Por cierto, el más publicitado de estos gurús, Yuval Noah Harari, ha remachado que: “nos esperan cosas muchísimo peores que la Covid-19 si no tratamos el problema medioambiental” y se plantea en uno de sus recientes trabajos qué se puede hacer con las masas ociosas y si los moralistas podrán aceptar tenerles distraídos viviendo cuasi drogados por las pantallas dentro de realidades virtuales (es decir de Matrix sin nombrarla). Situación tanto mas desesperante cuanto se les ha dado a entender -a diferencia de todas las generaciones anteriores que sabían ubicarse en un destino y un espacio- que podían acceder a todo lo que quisieran con la consiguiente frustración y desamparo al constatar que ello no es así.

La ultimísima modalidad de le conspiranoia es la de los que han llegado a creer que algunas de las vacunas que se han presentado recientemente (Pfizer, Moderna, etc.) pueden crear síntomas muy adversos que podrían ir desde la esterilidad o complicaciones virales muy serias hasta una transformación génica que haría OGM (organismos genéticamente modificados) de los propios hombres al ser vacunas de ARN (ácido ribonucleico) que podrían modificar el ADN. El historial dudoso de algunas farmacéuticas tampoco ayuda demasiado. Hay médicos y biólogos que previenen sobre los riesgos (como el Decano del Colegio de biólogos del País Vasco, Jon Ander Etxebarría) y asociaciones denominadas de” médicos por la verdad” que insisten en que nunca una vacuna de este tipo se sacó al mercado tan rápido, sin pruebas previas suficientes en animales y sin conocerse aún el posible impacto en las personas. La insistencia de gobiernos y

grandes medios en proponerla sin fisuras como la panacea universal y hacerla obligatoria ha levantado fuertes recelos de hasta una mitad de la población en algunos países.

Hubo una noticia, suponemos que humorística, que vinculaba una patente de Microsoft de un sistema de vacunación con un “tatuaje” de puntos cuánticos o nanopartículas implantables y legibles a través de dispositivos móviles, que recordaba la famosa «marca de la Bestia” con el número de registro 666, de connotaciones fatídicas, ya en mayo pasado. Lo desmintió la propia Agencia Reuters, pero para algunos, podría sería una forma desconocida de control de la población ya que temen que en la vacuna pudiera haber nanopartículas que no solo informaran de la presencia de la enfermedad, sino que violaran totalmente el derecho a la intimidad y al anonimato de la persona al permitir su rastreo en todo momento gracias a las antenas de 5G y otros sistemas orbitales. La implantación de chips en humanos para reforzar su potencial físico o cognoscitivo es una propuesta del transhumanismo que nunca se ha esforzado en negar su posible vertiente distópica de control y transmisión de ordenes por parte del robot o IA al hombre (solo hay que recordar films comerciales ya viejos como Saturno 3 de 1973).

Todo este flujo constante de rumores, bulos y contrabulos están contribuyendo a que la gente no sepa a qué atenerse, tenga cada vez más miedo e inseguridad y ya no se crea casi nada, lo que acabará por ser lo mismo que creerse cualquier cosa, por arriesgada que sea, que le aporte certezas…

Por otra parte, se han extendido por todo el mundo los “fact checkers” denunciando falsos bulos. Se trata de instrumentos que pueden ser muy útiles o peligrosísimos porque si fuesen creados desde las cercanías del poder podrían implicar un tipo de censura primero cortando líneas de argumentación en redes sociales y, después, impulsando, como una especie de neoinquisición que justificara sanciones del “brazo seglar” a los propagadores de los presuntos fake news o contra verdades. Ello podría llevar, a la larga, a la progresiva eliminación de la libertad de prensa y opinión. Quizás es mejor poder leer muchas mentiras diversas que tener tan solo una “Pravda” (o “verdad”).

Last but not least, en este grupo de los que creen en los agentes humanos, hay que mencionar a muchas personas (empezando por sus propios actores) que piensan todo lo contrario que los anteriores, es decir, creen que sí que podría tal vez existir una sinarquía o directorio mundial, pero que su actuación, altruista y con conocimiento de causa, sería sin duda por el bien de la Humanidad y del Planeta y que muy injustamente se les atribuyen intereses egoístas o crematísticos. Me decía un amigo que es increíble y muy potente ver que, por primera vez en la historia, cinco grandes fuerzas del mundo actual: Big Tech (muy potenciada por la crisis), Partido comunista chino, P. Demócrata USA, ONU y Vaticano parecen estar de acuerdo en reformas clave para la protección del medio ambiente y la necesidad de profundos cambios sociales y políticos planetarios y, ahora en especial, en la urgencia de vacunar a todo el mundo…

En esta lista de grandes benefactores cabe citar, para los que así piensan, y entre los conocidos, a B. Gates, Soros, los Rothschild y Rockefeller de turno, y los dirigentes de varias fundaciones, organizaciones internacionales, políticos, líderes religiosos, etc. Según estamos viendo este convencimiento, propio y ajeno, está afianzando cada vez más su rol y algunos estos personajes aparecen con inusitada frecuencia en los grandes medios, recomiendan medidas y predicen acontecimientos.

Jose F. Merladet (a continuar)

[1] Decía hace poco Robert Kennedy: “Imagina un mundo en el que el gobierno no necesita policías para detener a esos surfistas {multados por saltarse el confinamiento} … Supón que las computadoras descubren su viaje a la playa rastreando sus movimientos utilizando un flujo de información de su teléfono celular, su automóvil, su GPS, tecnología de reconocimiento facial integrada con vigilancia en tiempo real desde satélites, cámaras montadas y chips implantados. Los fiscales robots le notificarán su infracción por mensaje de texto y, al mismo tiempo, cargarán su multa de $ 1,000 en criptomonedas de su nómina. Bienvenido a la América de Bill Gates. Está a la vuelta de la esquina »

[2] En este sentido cabe citar a un “experto” en conspiraciones llamado David Icke que viene hablando del plan de dicha elite por controlar el mundo desde hace 30 años y que durante un programa en un TV británica llegó a afirmar que el virus no existía, sino que se confundía adrede con otros materiales genéticos y que el confinamiento estaba siendo utilizado para poder instalar sin resistencia las antenas receptoras del 5G por medio planeta y que estas sí causarían un grave daño a la salud. En este sentido hay también un autor de principios del s. XX, R. Steiner, que analizó que todo cambio radical en el tipo de uso de radiofrecuencias era seguido de una pandemia…Parece en todo caso que el efecto de las altísimas frecuencias utilizadas por el 5G sobre los tejidos del cuerpo no está demostrado, pero tampoco está excluido ya que no se han usado hasta ahora …salvo en lugares como Wuhan.