Casado vuela los puentes

¿Cual es la verdadera razón del cambio de Pablo Casado? Una hipótesis. Por Julio Ariza

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Todos nos hemos quedado estupefactos al escuchar a Pablo Casado utilizando en su intervención parlamentaria los argumentos de Pablo Iglesias y de Pedro Sánchez contra el partido de Santiago Abascal. Teniendo en cuenta que Vox no deja de ser una escisión social y política del PP de Mariano Rajoy, y teniendo en cuenta que el marianismo (representado por Soraya) fue derrotado por Pablo Casado en un proceso de primarias, no tiene sentido –cuestiones personales a parte- la voladura de los puentes que ha llevado a cabo Pablo Casado sumándose al cordón sanitario de la izquierda y los separatistas contra VOX. Todo lo contrario: lo lógico habría sido algún tipo de acuerdo, de confluencia, de paulatina aproximación, que es lo que clamorosamente demanda su base social. En política las casualidades no existen. Pablo Casado ha renunciado, al menos a corto y medio plazo, a la reunificación de la derecha. ¿Por qué?

Tiene que haber alguna razón, más allá del error o la torpeza de Casado, para ese giro de 180 grados de la posición del PP con respecto a VOX, máxime teniendo en cuenta sus apoyos en Andalucía, Murcia, Madrid, y en tantos ayuntamientos de España. 

¿Qué le ha llevado a Casado a votar con Bildu y con Podemos y a regalarle a Pedro Sánchez el respaldo abrumador de 298 votos en el Congreso (nunca antes logrado por presidente alguno) transformando una moción de censura al presidente en una cuestión de confianza de la que Sánchez y los suyos han salido tan  fortalecidos y legitimados por el parlamento? ¿Por qué Casado le ha regalado tanto poder a Sánchez? ¿Cuál es la razón por la que el líder popular ha tenido que soportar el bochorno de las felicitaciones de sus rivales, que le han reconocido, con flores envenenadas, inteligencia, centralidad y altura? Pablo Casado sabe que cuando el contrario te halaga, te has equivocado. O no.

En su último turno el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dado alguna pista. Ya lo anticipó Ábalos hace dos días. La consecuencia de que el PP haya votado NO a la moción de censura y se haya sumado al cordón sanitario contra VOX es la retirada del proyecto de ley en cuya virtud el gobierno pasaba a controlar por completo el CGPJ. Con los juicios que tienen por delante el PP y sus líderes más recientes, un Poder Judicial en manos del frente popular representaba un enorme peligro. La pregunta, pues, es la de siempre: ¿Quid Prodest?

¿Y si Mariano Rajoy, que está pendiente de un hilo judicial por el asunto Kitchen (y quizás, y no en segundo lugar, por la causa de Gürtel que lleva de La Mata y además afecta a toda la antigua cúpula del PP) fuera el gran beneficiario (junto a todos los demás de su partido) de todo este gigantesco circo?  Volver al equilibrio en el Tribunal Supremo (o mejor, no perderlo a manos de una izquierda justiciera con ganas de revancha) daría al ex presidente Rajoy (y a los suyos) una enorme tranquilidad. Si además ese equilibrio viniera reforzado por un pacto de silencio y de no agresión entre los partidos integrados en “el sistema”, miel sobre hojuelas. Salvad al soldado Mariano (y a los suyos). 

La posibilidad de que el bloque de izquierdas se hiciera con 17 de los 21 vocales del Poder Judicial era sencillamente pavorosa para el PP. Hoy, con la reforma enterrada y la vuelta la negociación y al equilibrio, Mariano y los suyos pueden respirar más tranquilos.

Pablo Iglesias, sobre cuya cabeza pende también la espada de Damocles de la Justicia, podría estar también a cubierto (“Ha hecho Ud. un discurso muy inteligente, Sr. Casado).  Salvad al soldado Iglesias.

¿Ha habido un pacto –Bruselas vigilante- para reforzar a Sánchez, entregar a Vox y garantizar la paz judicial en las alturas, aun al precio de dar larga vida a Pedro Sánchez al frente del gobierno? 

La entrega de VOX tiene además otra lectura. 

Que después del documento firmado ayer por todos los partidos que respaldan a la coalición de gobierno señalando al partido de Abascal y pidiendo un cordón sanitario frente a él, que después de eso, Pablo Casado haya optado por la ruptura total con Vox, y además en los término personales en que lo ha hecho, significa levantar las manos y dar vía libre ante un eventual proceso de ilegalización del partido liderado por Abascal. Lo iremos viendo.

Mariano está tranquilo. Pablo está tranquilo Sánchez (con 298 diputados a las espaldas) está más tranquilo todavía. Casado tiene tiempo. 

Mientras nadie me dé una explicación más convincente, esa mi hipótesis.