¿Qué pasa con Marruecos?

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez se reúne con el primer ministro marroquí Saadeddine Othmani REMITIDA / HANDOUT por Presidencia del Gobierno
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La de España y Marruecos siempre ha sido una vecindad compleja. Nuestro vecino africano siempre ha tenido un peso notable en la política exterior. Sin embargo, parece que ha dejado de ser una prioridad para el Ejecutivo actual, porque desde que Pedro Sánchez se hizo con el poder, cambió el rumbo.

Y ese cambio de rumbo se acrecienta con el paso de los días. Desde 2018, cuando Sánchez se convertía en presidente del Ejecutivo, hasta hoy, Marruecos ha abierto tres frentes contra España, y lo ha hecho poco a poco, de forma sigilosa, paulatina, si bien con la crisis del coronavirus se ha alcanzado un punto de inflexión. 

¿Cuáles son estos frentes?

El primer foco de Marruecos está puesto sobre Ceuta y Melilla, donde desde hace meses lleva a cabo una estrategia de asfixia económica con el objetivo de anexionarse las dos ciudades autónomas españolas. 

El segundo, Canarias: porque Marruecos levantó la mano en sus controles migratorios provocando la avalancha incesante de inmigrantes en las costas españolas.

Y el tercer punto de presión es el conflicto con el Frente Polisario, un asunto que obliga a España a posicionarse: desde Rabat, está activado un medidor del apoyo recibido de Madrid sobre el problema saharaui.

El tridente de Marruecos sobre España

Los tres focos de presión, sin embargo, forman parte del mismo tridente que se retroalimenta: así, según sea el soporte del gobierno español sobre el conflicto saharaui, tal es la vigilancia en las fronteras o la monitorización migratoria, un juego, que desde luego está desbordando al Ejecutivo de Sánchez, que llegó demasiado confiado al poder.

Desde que comenzó la pandemia, Ceuta y Melilla están cerradas al país africano, y mientras tanto, la economía se resiente, el paro crece, la mano de obra escasea y los empresarios presentan cada vez más quejas. Al otro lado de las fronteras, los marroquíes buscan recolocación y los trabajadores transfronterizos se han quedado sin empleo, a pesar de sus contratos en vigor con empresas españolas. Un plan de Mohamed VI para lidiar con la pandemia que se está perfeccionando a medida que transcurren los meses, pero que en verdad, ya venía de antes.

La realidad, en resumen, es que desde el reino alauita se reclama desde hace décadas la soberanía de todas las posesiones españolas en el Norte de África, algo que se ha visto más fácil de conseguir en estos momentos de debilidad. Con lo que Marruecos está librando una guerra silenciosa contra España a través de medidos gestos diplomáticos, que despierta de nuevo la Marcha Verde.