Treinta años sin García Hortelano, autor que concilió a la generación del 50

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Marina Estévez Torreblanca

EFE.- Juan García Hortelano, una de las voces más importantes de la llamada Generación del 50 y el único capaz de conciliar a sus compañeros literarios, según confesión de Caballero Bonald, falleció hace treinta años sin que haya prevista ninguna iniciativa editorial o de homenaje al autor, explica su hija a Efe.

«Hay autores españoles ahora olvidados con una calidad literaria, una inteligencia en el uso del lenguaje y una capacidad narrativa más que sobrada. A muchos escritores les he oído decir que ya no se escribe así», confiesa la abogada Sofía García Hortelano, pendiente de mantener el legado del autor de «Tormenta de verano» (1961), traducida a doce lenguas.

García Hortelano (Madrid, 14 de abril de 1928-3 de abril de 1992), pasó del realismo social a una narración más experimental y lúdica, con trabajos como «Nuevas Amistades», «El gran momento de Mary Tribune», «Gente de Madrid», «Echarse Pecas a la Espalda», «Cuentos Completos», «Los Vaqueros del Pozo» y «Muñeca y Macho», novela erótica publicada bajo el seudónimo de Luciana de Lais.

También escribió crónicas sobre su equipo, el Atlético de Madrid, en el periódico El País.

Traductor de Céline, elaboró la conocida antología «El grupo poético de los años 50», y fue Premio de la Crítica en 1983 con «Gramática Parda», además de actuar en el espacio cultural madrileño como eslabón de enlace entre diferentes generaciones de novelistas. Pero nunca abandonó su ocupación como técnico de la Administración Civil del Estado.

Cuando falleció fue objeto de homenajes en los que participaron escritores como Juan Marsé, Carmen Martín Gaite, Fanny Rubio, Jaime Salinas, Antonio Martínez Sarrión, Alberto Oliart, Jaime Añoveros, José Manuel Caballero Bonald, Juan José Millas y Juan Cruz.

Todos hacían hincapié en la calidad literaria de García Hortelano, pero también en la conducta cívica que presidió la vida y obra del autor madrileño.

Caballero Bonald decía que convivir con García Hortelano significaba «tener un antídoto contra la depresión, por su actitud vital y literaria» y que «los escritores de la Generación de los 50 no éramos tan amigos como normalmente se piensa».

«Solo Hortelano supo conciliar todas las posturas», aseguraba sobre el grupo al que pertenecían autores, niños de la guerra, como Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos y los hermanos Juan y Luis Goytisolo.

En lo ideológico, «hizo gala de una honradez de criterios que, basada en la duda metódica propia de todo intelectual verdadero, le mantuvo siempre en una posición de izquierda crítica», explicaba Martínez Sarrión.

Primero militó en las filas del entonces clandestino Partido Comunista de España y luego se encuadró en una línea de independencia ligada a las reivindicaciones populares y progresistas.

ALGÚN MATERIAL INÉDITO

Sofía García Hortelano explica que quedan pocos materiales inéditos de su padre, aunque sí tres relatos independientes que son publicables. También dejó 170 páginas de una novela, un tercio, que no considera que se deban publicar, aunque sí tienen valor como materia de estudio.

A su juicio, si la memoria literaria de García Hortelano no se mantiene viva y es «inexistente desde el punto de vista editorial» «no es una responsabilidad individual, sino que vivimos en un periodo en que las modas imponen otras formas de narración», reflexiona, aunque está convencida de que la obra de su padre sigue estando vigente y puede ser muy disfrutada en actualidad.