El portavoz de Podemos, Pablo Echenique, ha vuelto a convertirse en un personaje humorístico. Y no porque se haya dirigido este martes al Congreso de los Diputados en un supuesto aragonés que más sonaba a burla hacia los aragoneses que a dialecto real, sino porque recordó la chufla, la mofa, la befa, la guasa, el pitorreo,  la chirigota, la bufonada, el chiste, el cachondeo, el choteo, la mojiganga, la carnavalada, todo eso y más, del cine de humor español de los años sesenta.

Salvando todas las distancias que van de un genio del humor a un botarate, su incomprensible dicción del supuesto aragonés nos emuló a D. Antonio Ozores, cuando hablaba atropellada e incomprensiblemente, este sí con toda la gracia.

Echenique ha dicho:

«Anque no soi aragonesofablán, ye un honor ta yo poder prenunciar, dende o rispeto, bellas parolas en aragonés en iste Congreso d’os Deputados. As primeras parolas en aragonés que se prenuncian en ista camara dende que, fa ya masiadas añadas, atros lo ficieran antis que yo»

Esto, dicho por Echenique, no es aragonés, tampoco es broma, es esperpento de la España Negra.