EDITORIAL

Guerra y Paz

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Siempre se ha dicho que la primera víctima de la guerra es la verdad. El NO A LA GUERRA  de Podemos (más ERC y Bildu-ETA) es un SÍ A LA INVASION DE UCRANIA. La posición de los neocomunistas y separatistas españoles es, hasta cierto punto, lógica y, en todo caso, previsible: el que paga, manda. Además, no es nueva en la historia.

El pacto Molotov-Ribbentrop, firmado 9 días antes de que se declarase la segunda guerra mundial, supuso la invasión de consuno de la vieja Polonia desde el oeste (por la Wehrmacht) y desde el este (por el Ejército Rojo). A partir de ahí, y hasta Junio de 1941, la URSS y el III Reich se repartieron militarmente el continente europeo. La posición política de los partidos comunistas de Francia y de España fue una vergüenza y una traición que luego han intentado ocultar. El PCF y el PCE fueron dos vicariatos de Moscú, cuyas órdenes obedecieron ciegamente.

El Partido Comunista de la Francia invadida desarrolló una activísima propaganda «pacifista» mediante continuos llamamientos a los trabajadores franceses a no unirse a los tropas de Francia, a desertar del ejército y, por supuesto, a no unirse a ningún acto o célula de la resistencia. El argumento era, por un lado, una llamada sentimental al pacifismo, por otro, que a los obreros franceses y españoles exiliados en Francia no se les había perdido nada en una lucha en favor de sistemas capitalistas (Francia e Inglaterra). Dolores Ibarruri y Maurice Thorez (él mismo, desertor), desarrollaron una intensa propaganda. Desde su internacionalismo proletario, hicieron un llamamiento a la deserción, y la organizaron. Sirvieron a los intereses de Moscú (donde ambos líderes fueron a vivir) y manipularon, como siempre, a la clase obrera en nombre de la clase obrera.

Solo cuando Alemania rompió el pacto e invadió Rusia en agosto de 1941, los partidos comunistas de Francia y de España movilizaron a sus militantes para que se incorporaran a la resistencia y lucharan contra Hitler.

La historia no se repite nunca, pero ofrece ciertos paralelismos. Ahora también. Bildu, ERC y Podemos están haciendo un llamamiento sentimental al pacifismo (y a que a los españoles no se nos ha perdido nada en Ucrania).

Los servicios secretos soviéticos financiaron y armaron a ETA durante muchos, demasiado años. Rusia ha participado activamente en el proceso de secesión de Cataluña (y en cientos de acciones de desestabilización más). Podemos es un vicariato cuabo-venezolano para desestabilizar políticamente España.

El que paga, manda. Esto es universal.

Y ahora salen los de Bildu (cuya ETA regó de sangre inocente las aceras de España), los de ERC (ay, el procès) y  Pablo Iglesias (el amigo de las Herriko Tabernas, Cuba y Venezuela) a entonar nuevamente el NO A LA GUERRA.

Se puede defender la posición de Rusia, pero nunca desde el pacifismo, como hacen la izquierda y el separatismo en España. Sí; la primera víctima es siempre la verdad.