EDITORIAL

Editorial. Navidad, Nacimiento, Vida

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Un año más, desde hace ya 2020 años, celebramos la venida de Dios, su voluntad de incorporarse a la Historia del hombre y de compartirla con todos nosotros. Celebramos su Nacimiento, su Vida, como fuente de vida. El mundo necesita más que nunca -o quizás más que muchas otras veces- volver la vista a Dios, al Niño, al Nacimiento, al valor de la vida.

Pero el mundo que estamos padeciendo ha dado la espalda al hecho primigenio y elemental de la vida que, creencias a parte, es el principio sobre el que se asienta la existencia del mundo que hemos conocido, de todo lo que de bueno existe. Una nueva ola de sombra está barriendo los cimientos de la civilización que surgió con el nacimiento de Jesús de Nazaret. Al barrer los cimientos, se lleva sus valores, la dignidad de la persona, los derechos del hombre, la libertad, la caridad, la igualdad.

El del globalismo y el nuevo orden mundial, el del aborto, el de la eutanasia, el del desprecio a los viejos, el de la abolición de la ley natural, el de la antibiología y la ideología de género, es un mundo que está perdiendo pié. Vivimos una de esas épocas en que la naturaleza del hombre ha sido nuevamente cuestionada (como en los años 20 y 30 del pasado siglo). El fenómeno es ciertamente mundial, pero en España se agudiza y se acelera -como tantas veces  en la historia- de manera especialmente grave. España ha perdido pié y está como cayendo en el vacío. Nos gobiernan los peores políticos de los que tenemos memoria.  Gente mal preparada, poco competente, de nulos valores y desordenada ambición de poder.

Debemos volver la mirada al origen de todo, a la raíz de nuestra naturaleza, a la fuente de los valores que nos han convertido en sujetos de derechos. Hay que volver al valor de la vida, al hecho revolucionario de la vida.

La vida es un buen principio.