Editorial. Silicon Valley, la invasión de los bárbaros

Editorial.
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Son tribales y tienen sus propios códigos sociales, distintos de los nuestros. Visten -estos farsantes multimillonarios- a la moda del pobre, con disfraz de mendigos de alto nivel. Piensan -eso seguro, a tenor de sus declaraciones- movidos solamente por su ambición de dominar el mercado.

Se han hecho inmerecida y fulgurantemente ricos y ahora piensan que la riqueza les da derecho al poder sobre los otros, a los que tanto desprecian. Asaltan las fronteras democráticas, roban derechos, secuestran libertades, saquean las conciencias y se esconden tras las razzias en bosques de algoritmos.

Avanzan con barbarie a costa de un mundo que se acaba y que ellos se han empeñado en derribar al asalto. Ahora, estos pijos de izquierdas, los sátrapas de las tecnológicas, nos dicen desde Davos que seremos felices porque lo perderemos todo.

«No tendrás nada y serás feliz» como si la felicidad fuera la quintaesencia de la pobreza. Pero el que pierde la propiedad lo pierde todo; todos los derechos y todas las libertades (así ha sido desde el principio de los tiempos, en todas las civilizaciones y en todos los modelos sociales y políticos). Tocan el olifante en redes -en manada- y expulsan al disidente a la tiniebla exterior, en plan Matrix. Esta banda de bárbaros ha venido para someternos a todos a su antojo. Se han precipitado, es cierto, y están completamente desatados y enloquecidos. Pero ojo con ellos. Son peligrosos. Hay que parar a esta gente.