El día que hicieron a Carlos emperador

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Tal día como hoy, 26 de octubre de 1520, el rey Carlos I de España, nieto de los Reyes Católicos, era formalmente elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Así pasó a ser “Carlos I de España y V de Alemania”.

Carlos tenía derecho al título imperial por ser nieto del emperador Maximiliano I de Austria, fallecido en 1519. Los Habsburgo venían ostentando el cetro imperial desde más de medio siglo atrás, cuando fue designado Federico III en 1440. ¿Qué significaba ser emperador? Ante todo, la condición de brazo militar de la Iglesia. El título venía de tiempos de Carlomagno, amaneciendo el siglo IX. En principio era un título sin territorialidad, pero, por los derechos dinásticos sobre los territorios alemanes, y por la sede romana del papado, acabó vinculándose al espacio concreto de Alemania y Roma. Por eso el imperio era Sacro Romano Germánico, y el emperador era también “rey de romanos”. ¿Y quién podía ser emperador? El príncipe que resultara elegido como tal si tenía derechos de sangre que avalaran su candidatura. Desde la Bula de Oro de Carlos IV en 1356, el emperador era designado por un colegio compuesto por los arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia, el rey de Bohemia, el conde palatino del Rin, el Duque de Sajonia y el margrave de Brandemburgo. Estos príncipes electores designaban al aspirante y le nombraban rey de romanos; el elegido debía acudir después a Roma, donde el papa le coronaría emperador.

Carlos sólo tenía un rival: el rey de Francia, Francisco I. Uno y otro emprendieron una intensa carrera por hacerse con los fondos suficientes para sufragar la Corona imperial, que dependía de quién fuera capaz de aportar más oro a la bolsa de los príncipes electores. Carlos contó con el apoyo del tesoro castellano y de banqueros alemanes como los Fúcar. Una vez elegido, Carlos trató de aplicar un programa basado en el ideal humanista de la Universitas Cristiana. Es decir, la idea según la cual la finalidad última de la autoridad imperial era defender la cristiandad. Este ideal había sido concebido por pensadores del Renacimiento español como Pedro Ruiz de la Mota, Hugo de Moncada o Alfonso de Valdés. De ahí se deducía la natural superioridad del emperador sobre los demás reyes cristianos; algo que el rey de Francia jamás aceptaría, pero tampoco el papa, aliado de los franceses. Carlos conservará el título imperial hasta su muerte en 1558. Su hermano Fernando, nacido en Alcalá de Henares y educado a la española, le sucedió en la cabeza del imperio, cada vez más orientado hacia el espacio territorial germánico.

Otros hechos:

1540: El conquistador Pedro de Valdivia, al frente de 1.200 hombres, llega al valle de Copiapó, en Chile, después de cruzar el desierto de Atacama.

1611: Nace en Madrid el dramaturgo Antonio Coello, de la escuela de Calderón.

1810: Tormenta de la Escarcha Salitrosa en Cuba: duró 12 días, el mar inundó La Habana, setenta barcos se hundieron y las olas superaron la altura de las banderas de la fortaleza.

1856: Nace en Madrid el arqueólogo José Ramón Mélida, director de las excavaciones de Numancia y Mérida.