5 DE FEBRERO

La Cueva de Altamira

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Tal día como hoy, 5 de febrero de 1969, se decidía aplicar un especial sistema de protección para las pinturas rupestres de la Cueva de Altamira, dado el deterioro producido por la cuantiosa afluencia de visitantes. Había que salvaguardar a toda costa esta “capilla sixtina del arte paleolítico”. Desde entonces la conservación del conjunto no ha dejado de ser una permanente preocupación.

El conjunto de pinturas rupestres de Altamira, en Cantabria, junto a Santillana del Mar, es un verdadero tesoro arqueológico: desde hace 35.000 años, y durante 20.000 años sin apenas interrupción, seres humanos habitaron allí y en las paredes de piedra dejaron una sobrecogedora muestra pictórica de su visión del mundo. Los descubridores de las pinturas de Altamira fueron Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María en 1879. Cuando don Marcelino publicó su investigación, nadie le creyó: la existencia de hombres primitivos con sentido artístico no sólo alteraba el relato entonces común sobre la Creación desde el punto de vista religioso, sino que, sobre todo, contradecía el dogma progresista dominante. Para la mentalidad progresista de la época, convencida de que todo tiempo pasado fue oscuro y de que el hombre prehistórico no podía ser capaz de creación artística, era inconcebible que aquellas pinturas fueran obra paleolítica. La muy reputada Institución Libre de Enseñanza encargó un informe cuyos resultados fueron taxativos: Sanz de Sautuola mentía. Incluso, en otros foros, se le acusó de que las pinturas eran obra suya.

El pobre don Marcelino murió en 1888 sin que se reconociera su hallazgo. Hubo que esperar a que los franceses descubrieran sus propio arte rupestre para que Emile Cartailhac publicara su “Mea culpa de un escéptico”. Era ya 1902. Y cuando lo dijo el francés, los españoles al fin creyeron. Bien es cierto que la Institución Libre de Enseñanza no se molestó en pedir perdón. En 1924, el gobierno de Primo de Rivera declaró la cueva Monumento Histórico Artístico. Hoy los bisontes de las paredes de Altamira sonríen al recordar la petulancia de aquellos científicos.

El Contubernio de Múnich

Tal día como hoy, 5 de febrero de 1962, se reunían en la ciudad alemana de Munich ochenta españoles llegados desde nuestro país y otros treinta y ocho del exilio para hablar sobre el futuro de España desde una perspectiva de oposición al régimen de Franco. La prensa oficial denominará a esa reunión el “contubernio de Múnich”.

Al parecer la idea de organizar esa cita surgió de Salvador de Madariaga, exiliado voluntariamente en Inglaterra, y de Julian Gorkin, ex comunista reciclado en progresista, que contaron con el auxilio del escritor José María Gironella. Las gentes de Gil Robles, el ex líder de la CEDA, también estuvieron allí, así como socialistas y nacionalistas vacos y catalanes. El grueso de los participantes eran demócrata cristianos y liberales. Sólo el PCE, férreamente estalinista, fue dejado de lado. El objetivo del Contubernio era ofrecer una alternativa democratizante al régimen de Franco, poniéndose bajo la sombra más o menos clara de Don Juan de Borbón. Y el destinatario del mensaje no era tanto el propio Franco como, sobre todo, las potencias europeas, cuyo auxilio tácitamente se reclamaba.

El régimen reaccionó con irritación y envió al destierro o al exilio a varios de los participantes en la reunión muniquesa: Satrústegui, Cavero, Álvarez de Miranda, Ridruejo, etc. Pero, en términos políticos reales, los efectos del “contubernio” de Múnich fueron muy limitados. Para empezar, porque el propio Juan de Borbón se apresuró a quitarse de en medio. La prensa franquista exageró su importancia, pero no tanto por la reunión en sí como por el hecho de que los falangistas la aprovecharon para atacar a los juancarlistas en un momento en el que sólo Franco y Carrero creían en la viabilidad de don Juan Carlos como futuro rey de España. En aquella España -recordemos, 1962- la única oposición que funcionaba era la del PCE y, por otro lado, los logros económicos del régimen desactivaban cualquier contestación masiva. De hecho, el franquismo no sufrirá merma alguna por el famoso “contubernio”. A pesar de lo cual ha pasado a la Historia de la oposición democrática a Franco.

Otros hechos:

1518: El navegante veneciano Sebastián Caboto abandona las banderas inglesas y entra el servicio de España como piloto mayor de la sevillana Casa de la Contratación.

1810: Las tropas francesas del general Sebastiani someten Málaga a un bárbaro saqueo.

1876: Acción de Abadiano, en Vizcaya, durante la tercera guerra carlista: la victoria de las tropas de Alfonso XII dejan la guerra vista para sentencia.

1939: El presidente de la II República, Manuel Azaña, el del gobierno autónomo vasco, José Antonio Aguirre, y el de la Generalitat catalana, Luis Companys, huyen a Francia.

1990: Manuel Fraga Iribarne, ex ministro de Franco, ex ministro de la Corona y fundador de Alianza Popular y el Partido Popular, toma posesión como presidente de la Xunta de Galicia. Permanecerá quince años en el cargo.