10 DE ABRIL

La hazaña de Blas de Lezo en Cartagena de Indias

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Tal día como hoy, 20 de abril de 1741, el militar guipuzcoano Blas de Lezo frustraba definitivamente el ataque de la flota británica a Cartagena de Indias, en la actual Colombia. Fue una de las mayores victorias militares españolas de todos los tiempos.

Los británicos pretendían desmantelar el imperio español. Cartagena de Indias era una plaza vital porque por allí pasaba la mayor parte del tráfico comercial americano. Inglaterra movilizó para la operación una flota imponente: la mayor fuerza jamás reunida hasta el desembarco de Normandía. Su jefe: el almirante Vernon. Frente a él, Cartagena era una plaza defendida por muy pocos hombres. La superioridad británica era de ocho a uno. Tan seguro estaba Vernon de su victoria, que incluso encargó por anticipado una colección de monedas conmemorativas. Pero enfrente había un genio militar excepcional: el guipuzcoano Blas de Lezo, al que llamaban “medio hombre” porque a lo largo de su carrera militar se había ido dejando por el camino un brazo, un ojo y una pierna.

Lezo era un marino de amplia experiencia y, sobre todo, un táctico de enorme ingenio. A fuerza de modificar las cureñas de los cañones, las entradas de los puertos y las trincheras de la defensa, se las arregló para convertir el desembarco inglés en un auténtico infierno. El británico Vernon esperaba una campaña rápida y se encontró con un penosísimo avance durante el que se le acumulaban las bajas. La última jugada de Blas de Lezo fue magistral: ordenó cavar fosos a los pies de las murallas de la ciudad, de manera que, cuando los ingleses sacaron sus escaleras de asalto, comprobaron con horror que no eran bastante altas. Mientras tanto, los cadáveres ingleses seguían acumulándose en el campo, el calor tropical los descomponía y las enfermedades –cosa que Lezo había previsto- empezaban a diezmar a los británicos. Para el último ataque inglés, Lezo guardó en reserva un pequeño destacamento de marineros. Éstos se lanzaron sobre los sorprendidos asaltantes. Los ingleses, desmoralizados y enfermos, se dieron a la fuga. Huyeron y no pararon hasta reembarcar, poniendo fin a su desdichada aventura.

El 8 de mayo de 1741 comenzaba la retirada británica. Las bajas inglesas fueron brutales: 3.500 muertos en combate, 2.500 muertos por enfermedades, 7.500 heridos en combate. En cuanto a los barcos, el desastre fue mayúsculo: los ingleses perdieron 50 barcos, además de 1.500 cañones capturados o destruidos por los españoles. Proporcionalmente, cada barco y soldado español hizo frente y derrotó a 10 ingleses. Los británicos se apresuraron a recoger las monedas conmemorativas de la abortada victoria de Vernon, para ocultar su vergüenza. El jactancioso almirante inglés huyó gritando “¡Dios te maldiga, Lezo!”. Cartagena de Indias estaba salvada. Y fue aquel guipuzcoano, Blas de Lezo, quien salvó el imperio.

Otros hechos:

1283: El rey de Aragón Pedro III nombra a Roger de Lauria almirante de su flota.

1693: Muere en Madrid el pintor Claudio Coello, gran nombre del barroco.

1763: Se inaugura en Sevilla la plaza de toros de la Real Maestranza.

1859: Zarpa la expedición franco-española a la Cochinchina.

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