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1 DE JULIO

María de Molina, reina madre y reina abuela

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Tal día como hoy, 1 de julio de 1321, moría en Valladolid a los 57 años de edad María Alfonso de Meneses, señora de Molina, reina consorte de Castilla entre 1284 y 1295, que tuvo que sostener la corona de su hijo, primero, y de su nieto después en condiciones extremadamente hostiles. Un personaje capital de nuestra edad media.

María de Molina se había casado con Sancho IV, el hijo de Alfonso X el Sabio, en 1282. Sancho ya estaba legalmente casado con una dama catalana: Guillerma de Montcada. Aunque este enlace era sólo papel y nunca se había consumado, era un matrimonio. Por tanto, los esponsales de María y Sancho eran nulos. El Papa dictó sentencia. Los novios fueron excomulgados. A partir de ese momento, María y Sancho tendrán que luchar por obtener la dispensa papal y la corona. Cuando muera Alfonso X, en 1284, Sancho y María serán reyes, pero afrontarán tremendos obstáculos: intrigas nobiliarias, las aspiraciones de los infantes De la Cerda (nietos de Alfonso X), la amenaza musulmana… Sancho y María logran imponerse, pero el rey va a morir en 1295, con 37 años, y deja un heredero de sólo 10: Fernando. Al frente del Reino queda, sola en la tormenta, ella: María de Molina, una mujer cuyo matrimonio había sido declarado nulo y cuya descendencia, por tanto, era ilegítima. Difícil papel. Su única preocupación será salvar la corona de su hijo, el pequeño Fernando, pero alrededor se van a disparar todas las ambiciones. Castilla arde.

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María de Molina sabrá asegurarse el respaldo de las grandes villas del Reino: Valladolid, Burgos, etc. De ellas obtendrá milicias para enfrentarse a los grandes linajes nobiliarios y dinero para que Roma, con un papa nuevo, anule el primer matrimonio del difunto Sancho. Así María logró el reconocimiento papal para su matrimonio y, con él, la legitimación de la corona de su hijo Fernando. A la altura de 1303, después de ocho años, parecía que la pesadilla había terminado. Pero no. En 1312 moría el rey Fernando, 26 años. Dejaba un heredero, Alfonso, de un año de edad. Y la reina madre, ahora “reina abuela”, se veía una vez más obligada a defender la continuidad de la corona. María se propuso ante todo quedarse con la custodia del niño. Lo consiguió, pero eso no evitó que Castilla volviera a desgarrarse. Cuando en la Vega de Granada mueran los infantes Pedro y Juan, tío y abuelo del pequeño Alfonso y cotutores del heredero, las ambiciones de las grandes casas se desatarán. Lo último que hizo María fue tomar juramento a los caballeros de Valladolid de defender con su vida al pequeño rey Alfonso. Y hecho eso, expiró el 1 de julio de 1321.

Sin María en el escenario, todo se vendrá abajo. Los magnates se disputan la custodia del heredero mientras guerrean entre sí. Años de pesadilla: entre los nobles en el norte y los moros en el sur, no hubo rincón del reino que no conociera el saqueo. Y así seguirán las cosas hasta 1325, cuando Alfonso, con 15 años, sea declarado mayor de edad. Será Alfonso XI y pasará a la historia como el Justiciero. Fue la venganza póstuma de María de Molina.

Otros hechos:
612: El rey godo Sisebuto dicta leyes contra los judíos.
1976: Dimite Carlos Arias Navarro, último presidente del Gobierno nombrado por Franco.

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