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La reconquista de Huesca

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Tal día como hoy, 19 de noviembre de 1096, Pedro I, rey de Aragón y Navarra, ganaba la batalla de Alcoraz. La victoria le abría las puertas de Huesca. Por fin Aragón podría bajar de las montañas al llano.

La reconquista de Huesca se había convertido en una necesidad de primer orden para el joven reino de Aragón, encajonado entre montañas, que ambicionaba aquel enorme espacio llano con los consiguientes recursos agrícolas. El rey Sancho Ramírez, hijo de Ramiro, el rey fundador, había llevado a cabo una paciente y tenaz tarea de repoblación hacia el sur. A la altura del año 1094 sometió a la ciudad a diversos asedios. En uno de ellos perdió la vida. A Sancho le heredó su primogénito, Pedro, un tipo de la misma hechura que su padre y su abuelo: buen político y guerrero obstinado. Pedro, casado con la dama francesa Inés de Aquitana, no había cumplido aún los treinta años cuando llegó al trono. Desde un tiempo atrás su padre le había encomendado el gobierno de Sobrarbe y Ribagorza a título de rey. Después había prodigado las acciones guerreras, al ritmo que marcaban la invasión almorávide y la alianza aragonesa con León. Ahora su primera preocupación será acabar lo que su padre había empezado: la conquista de Huesca.

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Huesca era una ciudad relativamente autónoma, pero dependiente de la taifa de Zaragoza. Su conquista representaba, por tanto, un problema diplomático, porque Zaragoza, por los acuerdos cruzados de la época de las taifas, pagaba tributo a León y por tanto gozaba de la protección de este reino cristiano. Inevitablemente la ofensiva iba a enfrentar al rey de Aragón y Navarra –ambas seguían entonces bajo la misma corona- con Alfonso VI de León. Aún así, la plaza era vital para los aragoneses. Pedro acudió al auxilio papal; no en vano Aragón se había declarado vasallo de la Santa Sede. Consta que el arzobispo de Burdeos, Amado, viajó al sitio de Huesca como legado papal. También, naturalmente, acudieron numerosos cruzados europeos. Huesca tenía que caer.

Alfonso no faltó al pacto con Zaragoza. Un contingente castellano marchó hacia Aragón para engrosar el ejército que Al-Mustaín de Zaragoza enviaba en socorro de Huesca. Pedro I se había preparado para hacerles frente. La batalla decisiva fue en Alcoraz, al lado mismo de la ciudad sitiada. Era el 19 de noviembre del año 1096 (otras fuentes dan el 18 o aún el 26). Los ejércitos de Aragón y Navarra, con su refuerzo de cruzados, se enfrentaron al socorro de Zaragoza y lo derrotaron. En la batalla brilló un joven hermano del rey Pedro: Alfonso, que pasaría a la Historia como “el Batallador”. Huesca ya era, por fin, aragonesa. El legado del Papa restauró la sede episcopal. La ciudad se convertía en nueva capital del Reino. Y Aragón se asomaba al llano.

Otros hechos:

1809: Batalla de Ocaña: las tropas napoleónicas del mariscal Soult derrotan a las españolas del general Aréizaga, durante la guerra de la Independencia.

1819: Por iniciativa de Fernando VII, se inaugura el Museo del Prado

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1933: Primera vuelta de las elecciones legislativas: gana la CEDA, la derecha.