“El fútbol es de los fans”: el lema hipócrita contra la Superliga, por Julio Ariza

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El pasado domingo, 12 de los mejores clubes del fútbol mundial (Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid Arsenal, Tottenham, Chelsea, Manchester City, Manchester United, Liverpool, Inter de Milán, AC Milán y Juventus), anunciaron la creación de la Superliga, una competición europea que venía a sustituir a la actual Champions League. 

Sin embargo, aficionados, jugadores y clubes de toda Europa rechazaron este proyecto bajo el lema “Gánatelo en el campo. El fútbol es de los fans”. Según los críticos, este proyecto “elitista” solo buscaba el beneficio económico y a muchos no les ha gustado el carácter semi-cerrado de la Superliga (a priori, el torneo lo jugarían todos los años los clubes fundadores, aunque se permitiría la participación de algunos equipos más).

Tras estas presiones y las amenazas de UEFA y FIFA, el proyecto se ha venido abajo, por lo menos por ahora. Los clubes ingleses fueron los primeros en abandonar el barco y después les siguieron los italianos y el Atlético de Madrid, hasta dejar solos a Madrid, Barça y Juventus.

Al margen de la opinión de cada uno sobre la Superliga, llama la atención la hipocresía absoluta que han mostrado muchos de los que se han posicionado en contra de este proyecto bajo el lema “El fútbol es de los fans”. La lista es larga, pero quizá el caso más grave es el de los organismos que controlan el fútbol en Europa y en España, que han visto peligrar sus “chiringuitos”, ya que la Superliga estaría controlada directamente por los clubes y serían ellos quienes gestionaran los derechos televisivos, sin intermediarios.

La UEFA, en las últimas finales de Champions, ha destinado menos de la mitad de las entradas para los fans de los equipos que la juegan. Se queda con unos 30.000 asientos para “compromisos y patrocinadores”. Parece que el fútbol es de los fans solo cuando le interesa a la UEFA.

La FIFA, por su parte, también ha expresado su profundo rechazo a la Superliga por “no respetar los principios básicos de solidaridad, inclusión, integridad y redistribución financiera equitativa”. Por los fans y por la redistribución financiera equitativa, la FIFA se ha llevado el Mundial de Fútbol de 2022 a Qatar en pleno mes de diciembre. Esta semana, el periódico británico The Guardian ha revelado que unos 6.500 trabajadores inmigrantes habrían fallecido en las obras de construcción del Mundial. Personas de Nepal, Sri Lanka, India, Pakistán y Bangladesh que han perdido la vida gracias a la redistribución financiera equitativa de la FIFA.

En España, no han sido menos hipócritas los dirigentes de la RFEF y LaLiga. Javier Tebas, presidente de LaLiga, tardó poco en atacar a Florentino Pérez por dirigir este proyecto: “Al final van a salir del bar de las cinco de la mañana, de la clandestinidad, los gurús de la Superliga de powerpoint, embriagados de egoísmo e insolidaridad. La UEFA, las Ligas europeas y LaLiga llevamos tiempo trabajando en este momento y tendrán debida respuesta”. Javier Tebas lleva años poniendo partidos de LaLiga los viernes y los lunes, o los sábados a las 13h y los domingos a las 14h. Todo por los fans, pero los fans de Asia, claro, no los de España. También se ha intentado llevar, sin suerte, un partido de Liga a Miami (aquel FC Girona vs FC Barcelona). Lo hizo por los fans, los de Miami.

La RFEF que preside Luis Rubiales no podía faltar. Después de años llevándose la Supercopa de España a Arabia Saudí, ahora pretende convencer a los aficionados españoles de que el fútbol es de los fans.

A nivel de clubes, el premio a la hipocresía se lo llevan el Chelsea y el Manchester City, los primeros en anunciar que abandonaban la Superliga. En la previa del Chelsea-Leeds, cientos de aficionados salieron a la calle para protestar contra este proyecto. Esos mismos aficionados que llevan más de 15 años celebrando el despilfarro en fichajes que hace su presidente, el magnate ruso Roman Abramovich, gracias al petróleo. Lo mismo pasa con el Manchester City, que desde 2010 ha gastado más de 1.000 millones en fichajes gracias a la fortuna de su presidente, el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia gobernante de Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos).

También muchos jugadores se han mostrado en contra de la Superliga. El primero de ellos fue Ánder Herrera, que estalló en su cuenta de Twitter: “Me enamoré del fútbol popular, del fútbol de aficionados, del sueño de ver al equipo de mi corazón competir contra los más grandes”. Eso sí, el jugador español ahora milita en el Paris Saint Germain, club comprado hace unos años por el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al-Than, a través de la Qatar Investment Authority. Ánder cobra casi 8 millones de euros por temporada y su equipo se pasea año tras año por la liga francesa ante la imposibilidad de sus rivales de hacerle frente por las estratosféricas inversiones en fichajes. Sin ir más lejos, hace cuatro años ficharon a Neymar Jr. por 222 millones de euros.

No podía faltar en esta lista Gerard Piqué. El defensa del FC Barcelona también se mojó en Twitter: “El fútbol pertenece a los aficionados, hoy más que nunca”. Sin embargo, parece que el tenis no pertenece a sus aficionados, ya que en 2019 Piqué se lanzó al mundo empresarial como organizador de la nueva Copa Davis de tenis, disputada en una sede fija y neutral. Este nuevo formato se caracteriza por ser más llamativo para los espectadores de televisión de todo el mundo (como la Superliga) y supuso un duro golpe para todos los espectadores que solían acudir a las pistas a animar a sus selecciones de tenis.

Para acabar, no han sido menos hipócritas los clubes de fútbol que han mostrado su rechazo a la Superliga mientras sus secciones de baloncesto sí compiten en la Euroliga, que tiene un formato semi-cerrado muy similar. Tal es el caso del Bayern de Múnich, que ha rechazado la invitación a formar parte de la Superliga mientras su sección de baloncesto participa en la Euroliga. En España, el Deportivo Alavés emitió un comunicado criticando la Superliga por perjudicar a las ligas nacionales. Lo gracioso es que el propietario mayoritario del equipo vasco, Josean Querejeta, es también dueño del Baskonia, equipo de baloncesto que tiene plaza fija en la Euroliga.