El gran error del gobierno de Mohamed VI: de la marcha verde a la invasión de los chavales

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Se ha dicho y escrito a lo largo de esta semana que la avalancha de unos 10.000 adolescentes que ha padecido la ciudad de Ceuta ha sido una segunda «Marcha Verde». Entre ambas, sin embargo, solo hay una coincidencia: ambas fueron instigadas, diseñadas y puestas en marcha por las autoridades marroquíes. Todo lo demás es diferente.

Hassan II envío a las muchedumbres enarbolando su perdón real y la bandera de los EE.UU. (más para evitar el ataque argelino-soviético que para amedrentar a España), y eran marroquíes adultos, que aparentaban ir, marchar, en explosión de orgullo nacional, de gesta patriótica e histórica para las aspiraciones -infundadas o no- de su país.

Ahora, sin embargo, tristemente, las autoridades marroquíes han enviado a 10.000 pobres chavales desesperados, descamisados, desvalidos, como carne de cañón, a cruzar una frontera de alambradas y mar. Niños que aún no son adolescentes, familias engañadas, bebés de pocos meses, gente que sale huyendo  de su país y a la que su país trata como si se tratara de una manda de búfalos en estampida dirigida, alentada y pastoreada por agentes de los servicios de inteligencia infiltrados, como si fueran inmigrantes, junto a ellos.

Lo que ha quedado en la imaginería de las cancillerías internacionales es la foto del bebé saliendo del mar gracias un legionario español, la de otro bebé colado entre los alambres de frontera salvado por un guardia civil español, la de un subsahariano llorando abrazado a una señora de la Cruz Roja española, y las imágenes de chavales exhaustos, errantes, que deambulan por las calles de Ceuta y reniegan con espanto de su país, al que no quieren volver «a Marruecos no, a Marruecos no», como si fuera un país subsahariano más. Marruecos ha quedado a la altura de Uganda con esta maniobra.

El régimen de Marruecos tiene que darle una vuelta a este episodio. La comunidad internacional ya sabe que han utilizado a niños, mujeres y chavales como si fueran una manada de ovejas guiadas por el mastín. Gente que ha llegado exhausta y hablando pestes de su país. ¿Es este el país moderno, avanzado, medianamente democrático,  que nos quieren vender?

El mundo civilizado se ha quedado con la boca abierta.

Hablando de la torpeza infinita del gobierno de Pedro Sánchez, que además sigue cortándole la hierba bajo los pies a un Felipe VI amigo de Mohamed VI, no ha sido menos torpe -pero mucho más cruel e imprudente- el gobierno que dice servir a Marruecos.