El hombre que podía esperar, por Carlos Esteban

El presidente del PP, Pablo Casado, durante su intervención en el décimo quinto Congreso del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV), que ha elegido al presidente del partido para liderar la formación durante los próximos años. EFE/Kai FörsterlingEl presidente del PP, Pablo Casado, durante su intervención en el décimo quinto Congreso del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV), que ha elegido al presidente del partido para liderar la formación durante los próximos años. EFE/Kai Försterling
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Ser el rey sobre ruinas humeantes, qué más da: sigue siendo ser el rey.

Pablo Casado se niega a presentar una moción de censura contra este gobierno, y van dos negativas. Dice que no dan los números, como si a Felipe González y a Pablo Iglesias no les hubiera ido estupendamente sin esos números.

Dice en una entrevista en su casa de La Razón que “la moción de censura a Sánchez se la harán los españoles en las urnas”. Qué más da si para entonces, dos años, Sánchez ha convertido esto en un erial troceado o en un laogai a la europea. Los números que parecen interesar a Casado son esos que le hacen vencedor en los diarios de la derechita cada lunes y cada martes, confundiendo encuestas de hoy con votos de a saber cuándo.

¿No ve lo que pasa a su alrededor? ¿Por qué sigue jugando como si no hubieran cambiado las reglas?