Macarena Olon noquea a Iglesias

El moño que no esconderá la coleta. Olona hunde a Iglesias.

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Un Iglesias un tanto macilento ha pedido, acto seguido,  a la diputada de Vox que le aclarara a qué se estaba refiriendo.

Ni corta ni perezosa, con la seguridad de quien sabe moralmente defender la verdad de los hechos, Olona se lo ha aclarado de inmediato:

“Ahora que lleva la nuca más despejadita, ¿lo nota? Es el aliento de la justicia”…“las imputaciones aún no han terminado”… se han conocido “informaciones muy preocupantes” sobre el “caso Dina”, en el que la vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso, Gloria Elizo, ex responsable judicial de Podemos, “ordenó a su concubina judicial, Dina, que no colaborara con la policía judicial”.

Más adelante, Macarena Olona ha reprochado a Iglesias que Podemos acudiera a las elecciones de 2019 “dopada gracias a una financiación ilegal procedente de narco dictaduras”, y de haberse presentado ante el electorado “como víctima de unas cloacas que eran mentira”.

Olona ha criticado al vicepresidente  Iglesias y a su formación por atacar desde el gobierno a los “instructores judiciales” del caso en el que está incurso. La diputada ha recordado también  las palabras del ex letrado de Podemos, Calvente, cuando este dijo que  “hay mucho loco, mucha kale borroka” en Podemos. “Son dirigentes de Podemos quienes están alentando esas coacciones” .

La parlamentaria de Vox ha tildado al vicepresidente Iglesias de comportarse como  “un auténtico matón, porque practica el matonismo político”. “Ni ese moño contenido podrá esconder al auténtico coleta, el que aspira a salir en el telediario con chándal bolivariano”.

Un Iglesias sin brío ha respondido con impostada ironía: “Hay una parte que me ha conmovido, me ha recordado a la publicidad de cuando era niño de los Micro Machine”. Nadie ha comprendido en el hemiciclo la referencia de Iglesias, que ha generado sucesivos cruces de miradas entre los diputados de la bancada bolivariana y estupefacción en algún miembro de su propio gobierno.

Sobre las amenazas de muerte denunciadas por el juez García-Castellón, Pablo Iglesias  ha asegurado condenar “todo tipo de amenazas, vengan de donde vengan y se dirijan a quien se dirijan”. La frase, ciertamente, ha recordado a algunos diputados vascos a la expresión utilizada por Otegui, que decía condenar la violencia “venga de donde venga” (haciendo una siniestra equidistancia entre víctimas y verdugos). Se ha defendido de las acusaciones de Olona recurriendo al viejo truco comunista de echar la culpa de las amenazas a la “ultraderecha”. Todo un clásico.

Como no hay mejor defensa que un ataque, el vicepresidente ha criticado que miembros de Vox se hicieran una foto con una estatua pintada que ponía: “Rojos no”. Iglesias ha culminado la impotencia de su pieza oratoria diciendo que a los de Vox “les gustaría ser terribles fascistas pero no pasan de acomplejados reaccionarios”. Un desastre.