El rey, a los abogados: «La justicia es el valor supremo de la convivencia»

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Felipe VI ha presidido este lunes la jura o promesa de los más de 300 nuevos abogados madrileños, a los que ha asegurado que “la libertad e independencia profesionales son irrenunciables” en su ejercicio de “garantes de la estabilidad», al tiempo que les ha emplazado a “defender la justicia como valor supremo de la convivencia”.

La ceremonia ha tenido lugar en el Teatro Real de Madrid con motivo del 425 aniversario de la fundación del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), a la que han asistido la ministra de Justicia, Pilar Llop, y los expresidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar, ambos abogados colegiados.

También el presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano, un día después de que haya vencido su mandato como magistrado de la institución, y el del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, en funciones desde hace tres años y medio ante el desacuerdo entre PSOE y PP para renovar el órgano de gobierno de los jueces.

Felipe VI ha hecho ver a los nuevos 339 letrados del ICAM la complejidad del actual escenario, con “más tensiones, más inestabilidad y más incertidumbre”.

El ámbito de la abogacía, ha añadido, no está exento de cambios, y asume nuevos retos, por lo que ha considerado pertinente evolucionar para seguir siendo “garante de estabilidad y previsibilidad que siempre ayude en la lucha permanente contra la inseguridad, la arbitrariedad y el desamparo.

“Y la sociedad debe saberlo, debe percibirlo así y, al valorarlo, debe así mismo contribuir a la preservación de nuestro orden social basado en normas, bajo un régimen de libertad y democracia”, ha enfatizado.

Para el jefe del Estado, “la libertad e independencia profesionales son irrenunciables” en la abogacía, pues “en ellas radica la esencia del buen hacer y de la mejor técnica”.

“Defenderéis la justicia como valor supremo de la convivencia y el Derecho como instrumento regulador de la vida social”, les ha requerido.

Tras recordar que “no hay futuro sin memoria”, el rey ha incidido en que la abogacía, “una profesión tan noble como necesaria”, ha de regirse por “la búsqueda de la concordia en la sociedad”, así como en “la ordenada armonía jurídica y la realización de los valores constitucionales”.

“En vuestras manos se deposita la defensa de los derechos fundamentales y de la Constitución. Hacerlos valer, hacerlos cumplir y también respetar constituye, sobre todo, un acto de servicio a la propia sociedad”, ha destacado.

A su elogio al colectivo, ha añadido palabras de reconocimiento para los de turno de oficio, quienes hace factible que “el sistema funcione con niveles de calidad elevados en la prestación de sus servicios”.

En el escenario, se ha situado una mesa con un ejemplar de la Constitución y un crucifijo para proceder a la jura o promesa de los nuevos colegiados que les acredita para ejercer la profesión.

El decano de los abogados de Madrid ha leído el texto y los letrados lo han replicado de manera local desde el patio de butacas.

A Felipe VI, a quienes le han recibido y despedido con una prolongada ovación, se le ha hecho entrega de un cuadro con la medalla honorífica por su 25 aniversario como colegiado de honor del ICAM.

El decano ha señalado en su intervención que los abogados no son «colaboradores», sino «parte integrante. de la Administración de Justicia, como los jueces, los fiscales o los procuradores, por lo que “deben participar en el gobierno y en la organización» de aquélla.