Monarquia parlamentaria

El rey reclama jueces «independientes» y leyes que «limiten» a los gobernantes

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Felipe VI ha defendido este lunes que el Estado de Derecho requiere que haya un poder judicial independiente y que además de los controles políticos y parlamentarios, es preciso que existan leyes que «limiten a los gobernantes y garanticen la libertad de igualdad de los ciudadanos».

El rey ha reivindicado la independencia de los jueces como garantía del cumplimiento de la Constitución en la clausura del encuentro internacional organizado por la Asociación Mundial de Juristas (WJA, en sus siglas en inglés) en la Casa América de Madrid.

«No hay Estado de derecho sin Constitución y leyes que limiten a los gobernantes y garanticen la libertad e igualdad de los ciudadanos«, ha sostenido el jefe del Estado.

Según don Felipe, para que la Constitución y las leyes «sean obedecidas y desplieguen su eficacia es preciso que haya jueces que así lo aseguren».

Además de la vigilancia política, electoral, parlamentario y social, ha proseguido el rey, es preciso el control jurisdiccional como algo consustancial a la democracia.

«De ahí el papel fundamental que el poder judicial independiente desempeña: dota de eficacia a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, protege las libertades ciudadanas, y asegura, en fin, que el sistema normativo conserve su vigencia», ha incidido.

Felipe VI ha transmitido este mensaje ante presidentes de tribunales de diversos países y otras personalidades del ámbito jurídico.

Al acto han asistido el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, y el del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes.

Felipe VI ha asegurado que la judicatura ha de tener «un poder de extraordinaria intensidad», si bien ha puntualizado que su legitimidad únicamente puede basarse en su independencia y en el razonamiento jurídico de sus decisiones».

Para el monarca, el Estado social y democrático de derecho es la forma política «más adecuada que la civilización ha conseguido frente al autoritarismo y la arbitrariedad».

También, ha añadido, para fijar equilibrios y las reglas entre los ciudadanos y sus representantes y entre las instituciones.

«Es el camino que, en democracia y libertad, más nos ha permitido avanzar y mejorar. De ahí su valor, tanto en el plano nacional como en el internacional. La historia nos enseña esta gran lección y es obligación de los juristas del mundo reivindicarla como un auténtico patrimonio de la humanidad que hay que fomentar y defender para no defraudar la esperanza legitima de hombres y mujeres», ha emplazado.

El encuentro del WJA en Madrid ha servido de homenaje a la que fue jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos Ruth Bader Ginsburg, fallecida en septiembre del pasado año a los 87 años.

Ginsburg fue magistrada del alto tribunal estadounidense desde 1993.

El rey ha elogiado la figura de la juez y ha compartido su «firme defensa» de la constitución y de que sea «un verdadero instrumento de integración social», al tiempo que garantice el pluralismo político.

Felipe VI se ha mostrado honrado de que Ginsburg recibiera el pasado año el Premio Mundial de la Paz y la Libertad concedido por la WJA, una suerte del «Nobel del Derecho», un año después de recibirlo él, uniéndose a un palmarés en el que figuran personajes históricos como el británico Winston Churchill o el sudafricano Nelson Mandela.

En la clausura ha intervenido por videoconferencia el presidente de Colombia, Iván Duque, puesto que el próximo congreso de la WJA se celebrará en Cartagena de Indias el 2 y 3 de diciembre de este año, y al que el rey pretende asistir.