Semana Santa

El Sermón de las 7 palabras

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El Viernes Santo, día en que la Iglesia Católica conmemora la Pasión y Muerte de Cristo, se predica el Sermón de las Siete Palabras, una tradición católica en la que se reflexionan las últimas palabras que Jesucristo pronunció en la cruz.

Las “siete palabras” es como se denomina a las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, antes de entregar su vida para la salvación de la humanidad, y que han sido recogidas en los evangelios.

La tradición del Sermón de las Siete Palabras es importante, pues cada una de las frases que pronunció Jesús en la Cruz iluminan nuestra vida cristiana.

El Papa San Juan Pablo II afirmó durante una catequesis de noviembre de 1988 que las siete palabras que Jesús pronunció en la cruz “construyen su mensaje supremo y definitivo y, al mismo tiempo, la confirmación de una vida santa, concluida con el don total de sí mismo, en obediencia al Padre, por la salvación del mundo”.

Es decir, “todo lo que Jesús enseñó e hizo durante su vida mortal, en la cruz llega al culmen de la verdad y la santidad”, afirmó, e hizo una profunda reflexión sobre cada palabra.

Por ejemplo, Juan Pablo II dijo que cuando Jesús pronuncia la primera frase: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, Jesucristo “no sólo perdona, sino que pide el perdón del Padre para los que lo han entregado a la muerte, y por tanto también para todos nosotros”.

Jesús “se dirige a todos los que, humanamente hablando, son responsables de su muerte”, y “el perdón es su única respuesta a la hostilidad”, dijo San Juan Pablo II.

De igual modo, al reflexionar la segunda palabra: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”, el Papa dijo que “es un hecho impresionante, en el que vemos en acción todas las dimensiones de la obra salvífica, que se concreta en el perdón”.

El santo recordó que según relata la Biblia, el malhechor crucificado al lado de Cristo “profesa su fe en el Redentor” y “en el momento de morir, no sólo acepta su muerte como justa pena al mal realizado, sino que se dirige a Jesús para decirle que pone en Él toda su esperanza”.

Frente a ello, Jesús le responde de inmediato y le “promete el paraíso, en su compañía, para ese mismo día” y así el pecador “se convierte en santo en el último momento de su vida”, agregó.

“Esto muestra que los hombres pueden obtener, gracias a la cruz de Cristo, el perdón de todas las culpas y también de toda una vida malvada […] si se rinden a la gracia del Redentor que los convierte y salva”, explicó.