El Pleno del Tribunal Constitucional declarará, según todas las previsiones, en su próxima reunión, la inconstitucionalidad del nombramiento de Pablo Iglesias Turrión, entonces vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de Podemos, para la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia que controla al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

La incorporación de Iglesias a la Comisión del CNI fue realizad por la puerta de atrás, colando su nombramiento en una disposición final del Decreto que publicó el gobierno –del que él mismo era vicepresidente- para hacer frente a las consecuencias sociales y economicas Covid19, que nada tenían que ver con el centro nacional de inteligencia.

Ante el escándalo judicial y político -ni existía cobertura lega ni la incorporación de Iglesias, fuertemente vinculado al régimen bolivariano de Venezuela, estaba justificada- el Partido Popular y Vox presentaron un recurso de inconstitucionalidad contra el nombramiento ante el Tribunal Constitucional. Consideraron entonces que el Gobierno no respetó la legalidad ni el orden constitucional, pues «aprovechó» el Real Decreto-ley 8/2020 de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del Covid-19 para nombrar a Iglesias por la puerta de atrás.

Ambos partidos recurrieron la disposición final segunda de dicho decreto en el que se incluyó la designación de Iglesias, y que Vox consideró una «burla inaceptable».

En su recurso, Vox alegó que la decisión «carece de toda conexión con la grave crisis sanitaria, social y económica a que trata de hacer frente» el decreto y denunció que el nombramiento «vulnera la Constitución».

El Partido Popular ya pidió cuando decidió apoyar el decreto de medidas contra el coronavirus que el punto en el que se acordaba el nombramiento de Iglesias quedara aparte.

Una vez se supo que el PP recurriría el nombramiento ante los tribunales, Iglesias reaccionó al respecto: «Que un partido condenado por corrupción vaya a los juzgados siempre es bueno», afirmó.

Ahora, cuando Iglesias ya no es vicepresidente del gobierno y ha dejado de pertenecer e la Comisión Delegada de Asuntos de Inteligencia que controla el CNI, el Tribunal Constitucional, siempre puntual, parece que va a atreverse a reconocer la ilegalidad de nombramiento. Como dice el refrán, «A moro muerto, gran lanzada», o también, «A buenas horas, mangas verdes». El daño ya está hecho. Una vez más.