Roberto Batista: «Los grandes causantes de la tragedia cubana fueron los estadounidenses»

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Por Javier Villamor Cantera

Hablamos con uno de los hijos del mítico Fulgencio Batista, exgobernante cubano previo al golpe de Estado liderado por Fidel Castro que supuso un cambio radical para la isla de Cuba y para la balanza de poder de la región. Roberto Batista ha publicado recientemente sus memorias bajo el título de «Hijo de Batista» en las que el lector puede bucear sobre los entresijos familiares de aquellos tumultuosos años.

JV: Roberto Batista, muchísimas gracias por esta oportunidad de conocer a uno de los hijos de Batista -algo que no se hace todos los días-. Cuando me ofrecieron la entrevista me emocioné bastante porque es historia viva.

RB: Muy amable, muy amable.

JV: Y precisamente de historia viva usted ha hablado en sus memorias… Primera pregunta: ¿Por qué estas memorias ahora?

RB: Primero, nunca tuve intención de escribirlas. Fue a petición y a sugerencia de unos amigos míos, intelectuales cubanos de mucho peso, que me dijeron “tú tienes que escribir”. Y yo les decía: “¿escribir qué?”, porque no sé de qué voy a escribir, si de mi vida, de mi padre, del lugar familiar… Y en realidad es lo que cuento en “Hijo de Batista”: la vida familiar con mi padre, el calor del hogar, mis hermanos, yo como ser humano, como hijo… Todo eso se ha reflejado aquí en el libro.

JV: En un momento usted dice que que sí que está a favor de que los partidos comunistas (el Partido Comunista de Cuba) participe el día de mañana en unas elecciones libres, en un sistema democrático. ¿Sigue pensando eso a día de hoy, después de ver lo que ha hecho el Partido Comunista a la Isla de Cuba?

RB: Por increíble que sea, el Partido Comunista -de haber seguido siendo el PC que existía en los años 40 y 50- y al lado de mi padre, esto no hubiese pasado. Para nada. Lo que estamos viendo es una Cuba triste, oscura, arruinada por una política obviamente que se ha seguido y perseguido a lo largo de los últimos 60 años. Muy incorrecto todo, pero yo sí soy partidario de tener un partido comunista, siempre y cuando haya una Constitución democrática y todo el mundo baile alrededor de esa Constitución. Si soy muy constitucionalista, creo en ella fervientemente.

JV: Hay un momento en el que apunta que a su padre le tildaron de socialista por ayudar al campesinado; otros que si le han tildado de dictador. ¿Cómo definiría a su padre? Se lo pregunto porque depende, obviamente, de a qué fuentes vayamos, cada uno le tilda de una manera muy diferente.

RB: Pues yo creo que mi padre era un animal político, un hombre de una gran visión. Quería lo mejor para su patria, siempre usó el poder para el bien común, no para el bien particular. Yo lo definiría como un estadista.

JV: Usted señala que no cree que su padre tomase el poder por codicia, avaricia, sino quizá por ego. ¿Cómo situaría dentro de ese contexto histórico a su padre con esa personalidad?

RB: Creo que se puede prestar a esa interpretación, qué duda cabe. Pero yo, en “Hijo de Batista”, cuento la realidad que viví con el padre que viví en el hogar que viví. Y mi padre fue un hombre que efectivamente cometió un gran error político, que fue el golpe de Estado del año 52. Gobernó como dictador  durante dos años, pero después hubo elecciones al amparo de las cuales él fue electo presidente y desarrolló una labor muy importante en pro de la patria, haciendo de Cuba en tercer lugar más rico de las Américas. El resultado final de mi padre fue muy positivo.

JV: Su madre sufrió muchísimo. Primero, obviamente, como todas las madres en estas circunstancias: por sus hijos, por su marido, por la separación de la familia… ¿Cómo la definiría?

RB: Mi madre era una persona muy cariñosa, muy protectora, una persona muy pendiente de sus hijos continuamente y sufrió mucho, como bien dijiste. Una vez que falleció mi hermano y mi padre y ya nunca volvió a ser la misma.

JV: Usted señala que quiere promover la reflexión entre su pueblo, que hagan crítica histórica para pasar a otro paradigma en el que el pueblo cubano pueda vivir en paz. Eso, permítame la expresión, suena muy bonito pero, dada la situación de muchísima gente, lo que urge es sobrevivir y ya sabemos cómo funcionan estos regímenes. ¿Cree usted que esa reflexión será posible después de todo el daño que se ha hecho ya no sólo al pueblo, sino a la propia mente colectiva cubana?

RB: Las nuevas generaciones cubanas están haciendo un gran papel. La disidencia está haciendo un gran papel. Creo que se han enfrentado con el Gobierno y este les ha empezado a escuchar aunque no les hacen ningún caso todavía. Sé que llegará el momento en que sí se les tendrá en cuenta y que estas nuevas generaciones llevarán al país a un nuevo régimen. Soy muy optimista.

JV: Eso le iba a decir. Aquí en España estamos mal teniendo lo que tenemos, imagínese en Cuba…

RB: Siempre debe haber esperanza. El pueblo cubano está demostrando en este momento que quiere un cambio y creo que ese cambio se va a dar. No sé cuánto tardarán, eso sí.

JV: Y dentro de todo esto, ¿qué papel pueden jugar en el futuro los exiliados cubanos?

RB: Cubanos somos todos. Todos jugaremos un papel. No se puede decir cubanos aquí o cubanos de allá. Una vez que en Cuba haya una democracia, somos todos cubanos. Todos tenemos derecho a estar en nuestra patria, entrar y salir con libertad y no en balsas por un comunismo impuesto.

JV: Habla muchas veces de las secuelas psicológicas. ¿Cómo afectó a su padre el tiempo que estuvo cautivo en República Dominicana? 

RB: Esa es una gran pregunta. Hay que conocer a mi padre, como lo conocí yo, como lo conocía la gente. Mi padre era una persona en la que nunca se reflejaba la cólera, tenía un control absoluto de su persona. Nunca se le veía amargado, nunca se le veía triste. Siempre tenía una buena compostura, la experiencia dominicana no le amargó para nada, y eso que fue muy dura.

JV: Hace referencia en las memorias que, quizás, como niño uno no es consciente de ni dónde está ni del momento. También habla de un gran desconocimiento de la política de la isla, de su historia. ¿Cómo ve eso con el tiempo? ¿Podemos comprender la Cuba de hoy pese al aislacionismo que ha sufrido la isla, tanto interno como externo?

RB: El problema de Cuba hay que verlo desde que empezó la república cubana porque es todo un totum revolutum. Se interpreta a la luz de las catástrofes que ha sufrido el país, que sigue sufriendo y que, de seguir esta política, no se recuperará. Pero como dije antes, tengo fe en que todo esto cambie y no se quede ahí.

JV: ¿Qué opina usted sobre el origen de la riqueza de su padre, tema sobre el que se especuló enormemente?

RB: Primero, todo son falsedades. Segundo, mi padre era un emprendedor nato. Como dije antes, era un animal político, pero además era un hombre de muchísima fuerza de voluntad, de un trabajador absoluto que tenía la facultad, como todo ciudadano privado, de invertir en negocios lícitos, y de ahí viene su fortuna. Vino su fortuna porque también él tuvo negocios lícitos, aunque se le achaca nada más que nada más que corrupción. Pero no es así.

JV: También se ha especulado mucho sobre las posibles conexiones con la mafia y es cierto que en ese momento la mafia estadounidense había invertido en grandes negocios en la zona del Malecón, casinos y demás. Incluso hasta su padre luchó contra ellos en un principio, ¿pero tuvo después alguna relación?

RB: Nunca, nunca. Eso también es tema de falsedades. Nunca ha habido pruebas. Todo ha sido labor de Hollywood. Todo ha sido labor de rumores, de leyendas que se han creado alrededor de la figura de mi padre, todo muy diferente de lo que era en realidad. 

JV: Al principio, su padre tuvo el apoyo de los Estados Unidos, después Eisenhower se lo retiró. Muchos no entienden esa jugarreta. ¿Cómo valora esa decisión? Después de su padre vino la revolución con sus consecuencias. ¿Podemos decir que, si no hubiera perdido el apoyo estadounidense, sería otra la historia?

RB: Yo creo que sí, que el apoyo norteamericano era muy importante para la supervivencia de su régimen. Pero además, él dejaba ya la política porque él terminaba su mandato en febrero del 59. No se lo dejaron terminar entre la propaganda que hizo el periodista del New York Times, Herbert Mathews, más el departamento de Estado americano -que estaba en contra de mi padre al cien por cien- que además mi padre y el Gobierno de mi padre compró armas para poder poder batallar en contra de estos señores que estaban en la montaña ( y le negaron las armas aún así pagadas). Por eso el ejército se desmorona; la sociedad civil no creía en mi padre y mi padre se ve forzado a salir al exilio antes de lo debido. Pero fíjate, siendo yo muy estadounidense ya que trabajé muchísimos años en Nueva York (y es un país que adoro) admito que la culpa de la salida de mi padre la tuvieron ellos y nada más que ellos.

JV: ¿Alguien le ha dado alguna explicación de esto con los años? ¿Alguien relacionado con el gobierno de Estados Unidos? 

RB: No, no, qué va. Yo me he enterado leyendo, aprendiendo e investigando mucho en la biblioteca pública de la Quinta Avenida de Nueva York, la prensa cubana de los años 40, de los años 50… He leído mucho, tengo una composición de lugar y he llegado a la conclusión de que aquí los grandes causantes del mal cubano, de la tragedia cubana, fueron los estadounidenses. Me pesa decirlo y me pesa reconocerlo, pero así es.

JV: Reconociendo eso, ¿pasa el futuro de Cuba o la libertad también por los Estados Unidos?

RB: No creo ya. Creo que pasa por Cuba y los cubanos. Nadie de ningún lado puede ir a Cuba a resolver el problema cubano. El problema cubano es de los cubanos y se resolverá entre nosotros.

JV: ¿Qué recuerdos tiene del 30 de diciembre del 58? Dos días después de salir de la isla.

RB: La noche más triste, la noche más larga. Ese día salimos de La Habana mi hermano Carlos Manuel y yo, en unión de mis padrinos, rumbo a unas supuestas vacaciones de Navidad. Y cuando llegamos al aeropuerto de Nueva York había una muchedumbre inmensa que gritaban unos atropellos, unas vejaciones, unas humillaciones, unos insultos a unos niños de 11 y de 9 años que ni tenían idea de lo que estaba pasando. Sabíamos que allá en la montaña había un individuo, había un grupo, pero vamos, no sabíamos más. Y desde luego los insultos de aquella noche, las vejaciones, que además se prolongaron porque de ahí tuvimos que pasar mi hermano y yo a una habitación muy pequeña, los dos solos, a la espera de que mis padrinos tramitasen en el tema de inmigración. Cuando salimos a recoger las maletas y salíamos, había una muchedumbre entera gritándonos más todavía, con más fotógrafos, con más gente, preguntándonos. Si nosotros éramos niños de once y de nueve años, ¿qué podíamos decirles? Así nos pasó hasta llegar al hotel. Con lo cual esa noche se convirtió para mí en un calvario. Es una noche que ha durado desde entonces, no ha cicatrizado la herida y sigue ahí vigente. Por eso mi libro en un principio yo lo quería llamar “La noche más larga”, porque esa noche no ha terminado para mí. 

JV: Hay una frase que me ha llamado la atención como español e hispanista enamorado de mi historia. Usted señala que el sueño de Martí, de José Martí, de la patria, de la Patria Grande, sigue vigente. José Martí fue uno de los culpables, entre otras cosas, de la ruptura. ¿Cree usted que ese sueño de los “libertadores”, entre comillas, como Bolívar, Martí y otros tantos, era real? ¿Es posible?

RB: Mi opinión: el día que los pueblos quieran respetar su Constitución y esas constituciones sean democráticas, creo que los problemas estarán resueltos.

JV: Entonces, ¿cree usted que ese sueño de José Martí se puede realizar a través de una vía constitucional?

RB: Hombre, claro. ¿Por qué no? Yo opino que los pueblos libres tienen que votar a su manera cada uno. Creo que Martí hablaba de democracia. Era un gran ensayista. Era un un gran poeta. Fue un gran político. También fue un mártir. Es el apóstol de la patria y sus principios están vigentes hoy en día. ¿Por qué no? Es que el régimen cubano actual es la negación de la filosofía martiana.

JV: Curioso cómo usan los símbolos para perpetuarse.

RB: Cómo lo usan todo. Falsificando, manipulando, diciendo mentiras y convirtiendo la realidad en todo lo que no es. Además, adoctrinan desde las aulas del colegio.

JV: ¿Qué opina del comunismo actual? Tenemos regiones completamente empobrecidas, destrozadas, pero no solo económicamente, sino anímicamente. ¿Cómo ve el comunismo de antes con el de hoy en día?

RB: El comunismo de antes pudiera haberse salvado de alguna forma al amparo de figuras como mi padre, que le hubiesen echado una manita -y ellos a mi padre de paso-. El comunismo de hoy en día se ha convertido en una sinrazón. No tiene razón de ser. No creo que nadie quiera vivir bajo un régimen comunista. Después del ejemplo que se ha tenido en Cuba, después del ejemplo de los bolcheviques de Maduro, después del ejemplo de Podemos aquí en España, que mucho hablan como han hecho los regímenes castristas y chavistas en Sudamérica y en Nicaragua para llevar a los países a la ruina más absoluta… Espero que el pueblo español sepa a quién vota.

JV: Hay una renovación en parte de la cúpula comunista cubana. ¿Hay una posibilidad con este cambio de cierto aperturismo?

RB: Ese congreso que acaba de tener lugar se llama el congreso geriátrico. Y eso no lo digo yo, eso lo dice Yoani Sánchez (una gran periodista) que además es una gran disidente y que tiene una gran voz en la oposición al régimen dictatorial cubano. Es un Congreso que ha dado paso a un nombramiento a dedo por Raúl Castro y Raúl Castro se ha quedado moviendo los hilos detrás de las cortinas. Hoy no ha cambiado nada y sigue todo igual. Y ya sabes que la Constitución actual cubana no da lugar a mucho cambio tampoco. Así que mucho me temo que mientras se siga este régimen, ahí no va a cambiar absolutamente nada.

JV: Una última pregunta: ¿qué le diría su padre ahora si pudiera volver a verle?

RB: Pues yo le diría a mi padre dos cosas. Primero, que no tenía que haber dado el golpe de Estado del 52 y, segundo, que hizo muy mal en liberar a Fidel Castro porque permitió que volviese a Cuba y que se hiciese con el poder. Creo que eso fueron sus dos grandes errores y creo que él, desde el Cielo, me está viendo y aprobando lo que estoy diciendo en este momento.