La amenaza del comunismo y la latinoamericanización de España

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Desde los años 80 el comunismo internacional no vivía momentos de expansión y auge como ahora. La caída del muro de Berlín, que estos días celebramos y que tanto disgustó a Pablo Iglesias, dejó a la izquierda mundial moralmente boquiabierta e intelectualmente noqueada. La caída del muro fue el descubrimiento de la gran mentira: el comunismo sólo había traído miseria, esclavitud y muerte. Cien millones de muertos, hambrunas increíbles, deportaciones, Gulag, asesinatos. Allí donde había habido un régimen comunista se habían vulnerado todos los derechos humanos sin excepción y el hombre había sido reducido a escombros. La caída del muro fue la caída de la gran mentira redentora y puso a la vista de todos el fracaso estrepitoso del comunismo. La inmediata caída de la Unión Soviética fue además el final de la financiación de los movimientos comunistas insurreccionales de medio mundo. Una generación de rojos occidentales, avergonzada ante el descubrimiento de la masacre y la ruina, con la Historia perdida y el bolsillo vacío, decidió hacerse socialdemócrata. 

Veinte años después, otra generación, la que no vivió la vergüenza del muro, la de sus hijos, vuelve a levantarlo sin que los padres se atrevan a contar la verdad. En una especie de segunda juventud, colegueando con los pablitos iglesias que en el mundo han sido, miran para otro lado, olvidan la ignominia comunista y hacen girar nuevamente la historia hacia su lado oscuro. Las estrategias, las de siempre: la mentira como arma revolucionaria, la propaganda, el resentimiento, y en España, el antifranquismo.

Latinoamérica sufre en estos meses la mayor embestida del comunismo de los últimos cuarenta años. La financiación soviética ha sido sustituida por el narcotráfico y los estados comunistas se han convertido en narco-estados que, por un lado, inundan de cocaína y heroína las democracias occidentales para destruir a su juventud y desestabilizar mediante organizaciones de narcotraficantes la seguridad en las calles, y, por otro, financian a los partidos comunistas y movimientos insurreccionales de los países latinoamericanos que estaban en la órbita de la democracia representativa y los derechos humanos. Como si de un tablero de Risk se tratara, han comenzado la reconquista del continente iberoamericano. Cuba envía a sus agentes por doquier para adoctrinar en la conspiración, la táctica de sedición y la práctica de la insurrección. Venezuela y Bolivia envían sus narco dólares y sus organizaciones criminales a los demás países hermanos. Las democracias americanas van cayendo en disturbios, caos, inseguridad y desestabilización. Colombia, estado clave en la región, padece la alianza de las FRAC con los agentes venezolanos y ya está siendo sometida a convocatorias y movilizaciones de desestabilización de su democracia. Chile es un caso paradigmático. El país más rico, con menor desigualdad y mejores índices de educación y sanidad del continente, se encuentra en pleno proceso revolucionario e insurreccional, en un escenario cuyos hilos son movidos por Cuba, Venezuela y el Foro de Sao Paulo, tal y como ha denunciado la Organización de Estados Americanos. Veremos si Piñera tiene la suficiente fortaleza emocional y la suficiente inteligencia política para resistir el embate y doblarle el pulso al comunismo que amenaza con tomar el poder en su país. El otro caso es Perú, que aún no ha sido presa de disturbios sediciosos como los chilenos, pero que está sometido a una auténtica estrategia de desestabilización política y veremos muy pronto en idéntica situación. Argentina acaba de caer del lado del montonerismo kirchnerista, que no deja de ser una versión peronista del latrocinio bolivariano, y está sumando su poder continental al Foro de Sao Paulo.  Lula acaba de salir de prisión para recuperar a Brasil para la causa (Odebrecht mediante). Y Bolivia, que ha echado a patadas al ladrón y tramposo Evo Morales, un personaje sin escrúpulos que ha utilizado a terroristas de las FARC como escuadrones paramilitares y que está dispuesto a vulnerar la constitución de su país cuantas veces sea necesario, un mandatario que ha sido sorprendido dando un colosal pucherazo electoral, es un ejemplo de que antes que perder un país democráticamente los comunistas están dispuestos a llevarlo a la guerra civil, como llevaron a España en 1936. Méjico, el otro gigante hispano, ha sido sumado por López Obrador a la causa, no sin antes llevarlo, como todos ellos, a la recesión: ha pasado de crecer el 2% al crecimiento cero, y por primera vez en los últimos 25 años ha puesto fin a un tándem económico que era invariable: si EEUU crecía, Méjico crecía. Pues bien, ya no. No solo eso: el país ya es un narco-estado, está devorado por el narco-terrorismo y la desinversión empresarial está depauperando las clases medias del país. López Obrador ha rendido un estado fallido a un narco- estado que riega de migajas a la nomenclatura.  

La pieza que faltaba era España. Desde hace años sabemos que Iglesias y los suyos se han criado, como quien dice, en Venezuela, se han financiado allí, han tratado con los etarras (comunistas también, no se olvide) allí, y desde allí recibieron el encargo político y el dinero para desestabilizar un régimen democrático y próspero que vivía en concordia y en paz y cuyo monarca, eso sí, había tenido la osadía de espetarle al gorila rojo, ante medio mundo, aquel “por qué no te callas” que, en sí mismo, justifica un reinado.

Al fin, Pablo Iglesias, el hijo del FRAP, el nieto de la Cheka, ha cumplido el encargo. Con el Frente Popular Pedro Sánchez ha entregado España al bolivarianismo latinoamericano. Veremos gestos, maneras, iniciativas. Padeceremos la radicalización de la mentira hasta extremos nunca antes vistos en España. La política tropical, bananera, acaba de llegar. Una pareja, compañera y compañero, los llamados Ceaucescu, los Iglesias-Montero, se hace con el poder. Lo nunca visto. Nadie hasta ahora había osado en España colocar a su pareja al frente de un ministerio. ¿Imaginan a Carrero Blanco o a Arias Navarro colocando a sus esposas al frente del Ministerio de Sanidad? Esta cosa tropical-bolivariana no tenía precedentes en España.

La latinoamericanización política de España (luego vendrá la judicial, la policial y la económica), la obsesión por revolver el dolor de la guerra civil y deshacer la concordia lograda a los largo de los últimos cuarenta años de régimen constitucional, la vuelta del resentimiento ideológico y de un lenguaje político en la izquierda española propio de los años treinta,  aleja a nuestro país de las democracias normalizadas de la Unión Europea, que contemplan atónitas la situación española. Vamos a ser otra vez un país exótico, raro, irracional, violento. Ya están quemando nuevamente iglesias. Ya tenemos a un tipo impresentable –que desaprobó la caída del muro y la reunificación de Alemania, que ha insultado a las democracias occidentales y a las instituciones europeas y que es una mezcla de bolchevique violento y de chavista tropical– y a su pareja indocumentada al frente del poder ministerial. 

Con el Frente Popular, con el pacto de la vergüenza de Pedro Sánchez, con la bolivarización de la política española, este país le ha vuelto a dar la espalda a Europa. No, no es el resultado electoral de Vox lo que nos aleja del proyecto europeo; es la alianza bolivariana del Frente Popular lo que nos vuelve a convertir en la excepción europea.  Otra vez al rincón de la historia. Otro bandazo estúpido.