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La bancarrota moral del PSOE y el césar visionario. Por Julio Ariza

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Como las empresas, como las personas, como las instituciones, los partidos políticos también pueden entrar en barrena moral, en quiebra de principios, en bancarrota política y nacional. Basta que el presidente todopoderoso se vuelva políticamente loco y realice un ejercicio desmesurado e incontrolado de poder interno para que un partido político se suicide. Basta que se comporte como un pequeño y ridículo caudillo bananero para que en el partido se inicie la acción de la carcoma. La falta de contrapoderes en una organización política, de pesos y contrapesos, acaba siempre abocando a esa organización a su extinción. A base de control oligárquico del aparato por parte de césar visionario, en este caso, Pedro Sánchez, los partidos, el partido, con una ley de hierro que ni siquiera sospecharon sus teóricos, se acaba de suicidar. Pedro Sánchez, Tirano Banderas, con su pacto a mayor gloria de sí mismo, acaba de entregar el PSOE a sus enemigos, y el PSOE acaba de entregarse a su caudillo. Esa entrega es también una derrota moral en toda regla.

La investidura no es más que el rito sacrificial en el que los delegados del PSOE entregan su vida, su destino en forma de sacrificio al Gran César Visionario, Pedro Sánchez, que todo lo devora y lo destruye. Los diputados han puesto por encima de los intereses de España y de su propio partido, los del líder todopoderoso. No cabe mayor signo de degeneración organizacional. Ese sacrificio político grupal, que tiene algo de secta suicidándose en bloque por su particular Charles Mason, es una bancarrota moral y un signo de carlosegundismo en toda regla. Un presidente hechizado de sí mismo, un partido poseído por intereses mezquinos y la idolatría, una camarilla de pequeños rasputines conspiranoicos y bizantinos.

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¡Qué cosa es ver al PSOE entregar su destino a los batasunos, a los de la CUP, a los de la ERC, a los comunistas! Cuando algo así sucede impunemente, con la indolencia de un frívolo suspiro, es que el partido político se ha convertido en la Corte personal del César Visionario, se ha convertido en la Corte de los Milagros (hay mucho Valle-Inclán en todo esto, mal que le pese al bobo de Galapagar que ya va siendo un nuevo Pertusato).

Pedro Sánchez acabará con el PSOE en este lance. De esta jugada diabólica de poner el destino del partido en manos de sus más feroces enemigos ni se salvará el caudillo ni se salvarán los barones ni se salvará ese partido. Pero España es mucho más fuerte de lo que la gente piensa. España sufrirá, pero llegará el rearme moral de este país, y nosotros vamos a estar en él. España sobrevivirá. Y nosotras con ella. Hay que volver a las esencias, a los principios, a los valores, que es justo lo que esta gente de quinta ha perdido por el camino del mal.

Feliz año nuevo y mucha fortaleza de ánimo para todos los españoles de bien.

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