¿DE QUÉ ESTÁN TAN ORGULLOSOS?

Congreso de los Diputados: aplausos desde el Titanic. Por Julio Ariza

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Da mucho bochorno ver el Congreso de los Diputados convertido en la cubierta del Titánic. Allí decidieron tocar el violín mientras el barco se hundía; aquí, en la sede de la soberanía nacional, han decidido tocas las palmas mientras el país amanece con un millón más de parados. Que el presidente tiene un gobierno de palmeros es algo que sabemos desde que en el último Consejo de Ministros fue recibido en loor de multitudes, como caudillo invicto, como césar visionario, como faro de Europa, a la entrada de palacio, por sus subordinados. Iván Redondo ha pasado del cabezazo a la performance, y aquella escena vergonzosa terminó con el presidente en medio de un corrillo, aplaudiéndose a sí mismo, como capitán de equipo de baloncesto, eso que tanto le gustaría haber sido cuando chico. El peloteo es algo que va con la persona.

Más grave aún ha sido el recibimiento de los hooligans del gobierno de coalición en el Congreso. Puestos en pie, sin recato alguno, como procuradores de antaño, mientras el país se desangra por todas partes y la gente no tiene qué comer, han roto en palmas (desatadas de nervios) para recibir a ese hombre providencial para la historia. Los de Sánchez han decidido que no se entera de nada y que hay que comportarse con él como con el cuento del rey desnudo. Parece como si hubieran decidido vivir en una burbuja aparte, una realidad propia que no debe ser cuestionada por la realidad real, la angustia de la gente.

¿De qué están tan orgullosos? ¿Del millón de puestos de trabajo destruidos en el último trimestre? (los datos de la EPA no tienen precedentes) ¿De la peor gestión de la pandemia en el mundo? (los datos del ICMA de Australia son humillantes para España) ¿Del Dr. Simón y sus estupideces? ¿De la caída en picado de un 27% del PIB nacional? (previsión del Banco de España) ¿De la pérdida de 82.000 millones de actividad económica? Aplauden la hecatombre del turismo, que es la primera industria nacional? ¿Aplauden los escándalos económicos del Vicepresidente Iglesias? ¿Vitorean al líder carismático porque los herederos de ETA son la segunda fuerza política en el parlamento vasco o porque este gobierno sigue sin reconocer 20.000 muertos de la pandemia, o quizás porque ha deshonrado a la Abogacía del Estado, a la Fiscalía general, a la Guardia Civil y la Policía nacional? ¿O quizás le aplauden porque ha conseguido meter a la Corona en la mayor crisis de la historia democrática de este sufrido país?

Demasiados aplausos, vítores, celebraciones. Iván Redondo ha decidido que Sánchez viva su propia mentira, y se la crea. Ya veremos cual es la próxima performance.