CONTRA LA PROHIBICIÓN DE LOS DESPIDOS

Debe sobrevivir el tejido empresarial, incluidos autónomos y pymes. Por Juan E. Iranzo

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El valor lo crea tanto el factor trabajo como el factor capital. El éxito de la empresa dependerá de la coordinación y eficiente de ambos. Se ha demostrado teórica y empíricamente que cuanto más flexible es el mercado laboral más empleo se genera cuando aumenta la demanda. La ley de Okum mide la relación entre aumento del PIB y la creación neta de empleo . Antes en España la economía tenía que crecer cuanto menos el 2,3% para generar empleo; en la actualidad estaba en el 0,2% aproximadamente. Este principio también opera cuando se reduce la actividad, puesto que la flexibilidad del empleo permite que la empresa sobreviva en momentos adversos, mantenga parte de sus trabajadores y además cuando la situación mejore vuelva a crear empleo.

El Decreto de Alarma obligó al cese inmediato de muchas actividades y a la limitación de muchas por la caída de la demanda que provoca el obligado confinamiento. En estos momentos es fundamental que el tejido empresarial, incluidos los autónomos y las PYMES, sobrevivan incluso con «respiración asistida» para conseguir que la recuperación sea en U y no se perpetúe durante mucho tiempo una L, con los costes sociales y económicos que representaría.

La decisión del Gobierno de prohibir los despidos por causas objetivas durante el periodo de “alarma” puede representar en muchos casos un pesado lastre para la viabilidad de la empresa, lo que puede provocar si la situación de alarma se prolonga una desaparición de muchas empresas y por tanto una mayor pérdida de puestos de trabajo a corto y medio plazo. Pero sobre todo lastraría significativamente la recuperación futura; cuando una empresa desaparece se pierde un enorme potencial de crecimiento futuro de empleo y bienestar.

Juan E. Iranzo, experto economista.