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HORIZONTE POLÍTICO BOLIVARIANO

¿Dios mío, qué te hemos hecho? Por Julio Ariza

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Lo que nadie quería ver, ya ha llegado. Hace poco un exiliado de Venezuela en Madrid, con el que comentaba la posible entrada de Podemos en el Gobierno de España, me decía que ellos conocían muy bien qué pasa cuando el comunismo bolivariano toma el poder:  “No olviden que nosotros venimos en ese sentido del futuro; del futuro de ustedes”.  

Eso es lo que nos está pasando: que España se acaba de adentrar en un horizonte político bolivariano. 

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Han fallado las instituciones del Estado, unas por complacencia, otras por colaboracionismo, otras por temor a perder el lugar que ocupan; han fallado las organizaciones empresariales; han fallado las élites económicas; han fallado los intelectuales; ha fallado la justicia; ha fallado el estado; han fallado los partidos nacionales; ha fallado la sociedad civil. Ha fallado el país. 

Lo que tenemos, a un lado, es un candidato obsesivo con mantener el poder a toda costa, un hombre sin escrúpulos y sin preparación, Pedro Sánchez; un partido bolivariano salpicado de corrupción, financiación ilegal y nexos con el narcotráfico, y unos partidos independentistas y golpistas que pretenden la disolución de España. Al otro lado tenemos la indolencia de un país que lo está tolerando todo. Entre unos y otros, socialmente, han destruido la concordia civil entre españoles, han recuperado los odios y han reabierto todas las trincheras y todas las heridas; no solo eso: desde el punto de vista institucional, han destruido el estado, convirtiendo España en un Estado fallido cuyas viejas instituciones se han puesto de alfombra al servicio de la formación de un Frente Popular. Estos son los datos: una Abogacía del Estado elabora un informe para ayudar al acto de desintegra el estado; un Tribunal Supremo dicta una sentencia ante un golpe de Estado con los ingredientes necesarios para que los condenados, si negocian y pactan con el socialismo,  al final se vayan de rositas; una Audiencia Nacional a la que se le escapa el hombre que más sabía de la financiación ilegal de Podemos en Venezuela, “el Pollo Carvajal”; un cuerpo diplomático que se ve enredado en un supuesto intento de secuestro de quienes estaban al tanto de la financiación podemita de Bolivia; un Tribunal Constitucional que termina pasando de puntillas sobre el proceso; unos jueces y una Fiscalía que no abre diligencias de investigación cuando los casos que apestan a corrupción y a delito afectan a los miembros del Frente Popular; un monarca que después de haber defendido a la nación el 3-O para tranquilidad de todos los españoles ya hace solo lo que puede, que es nada (y cuando una institución pierde su utilidad, desaparece, y ahora van a ir desde el Frente Popular directamente por ella).

Mala manera de terminar el año y de comenzar uno nuevo. 

Mirando al Cielo, uno le pide a Dios que proteja esta vieja Nación de tantos y tan abyectos enemigos. Y entre prédica y prédica le pregunta al Altísimo: ¿Dios mío, qué te hemos hecho?

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