Echenique, dimisión

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Es un personaje de quinta; de esos que en un momento difícil de la crisis aprovechó la grieta del sufrimiento de las familias españolas para colarse en la política nacional; un ser deleznable políticamente, un deshecho ideológico que vino del comunismo y terminó de monaguillo chavista. Llegó dando muchas lecciones, hablando muy mal de España, despreciándolo todo. Por su boca han salido demasiadas maldades. Ha sido el escudero torpe de Pablo Iglesias, el que hizo imposible la coalición con el PSOE y uno de los culpables de la explosión de PODEMOS. Guarda un rencor interior que le sale en la mirada. Y además es un enorme caradura.

Al poco de subirse al machito y de entrar en la casta, los Iglesias-Montero marcharon al casoplón de Galapagar, frente al valle de los Caídos, y Echenique se mudó al barrio de Salamanca, a la calle de Diego de León, cerquita de la casa de Carmen Polo de Franco.  Estos podemitas, al final, lo que querían era codearse con los Franco, unos en el Valle, otros en el barrio. 

Echenique blindó su casa burguesa del barrio pijo de Madrid con unas cámaras de videovigilancia exterior que vulneraba la ley (ya saben, los comunistas no conocen la norma) y tuvo que quitar por decisión municipal. La gente no quería ser grabada a su paso por la residencia del alto cargo vecino de Doña Carmen Polo. Ni siquiera ella se puso esas medidas en su casa.

Ahora a este aprovechategui le acaban de ratificar la condenar por haber pagado en black (eso sí, sin tarjeta, en cash cash) a su asistente personal, sin haberla dado de alta en la Seguridad Social. Primero le sancionó la Tesorería de la Seguridad Social, luego un Juzgado de lo Social de Zaragoza le condenó y ahora el Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha ratificado la decisión de los anteriores.

Echenique debe dimitir

El Código Ético de Podemos (hablar de ética y de Podemos es una contradicción en los términos, visto lo visto) le obliga a dejar el cargo por haber sido condenado por atentar contra los derechos “de los trabajadores y las trabajadoras”. Está por ver hasta dónde alcanzan los privilegios de la nomenklatura comunista de Podemos.

Y si él no dimite, Pablo Iglesias debe cesarle. Tiene, además, una magnífica oportunidad para quitarse ese lastre de encima. 

No solo eso: Echenique no puede ser ya candidato a nada y debe desaparecer de las listas electorales de ese partido cuyos líderes se han convertido en unos nuevos ricos. 

No estaría mal saber cuántos de los diputados o altos cargos de Podemos se han cambiado de casa desde que accedieron al cargo.

Y sobre todo: no estaría mal que sus lecciones de transparencia llegaran hasta el dineral que se han gastado en esta legislatura como Grupo Parlamentario. ¿Cuánto os han dado, Pablo? Y sobre todo, ¿en qué os lo habéis gastado? Presenta las facturas o márchate con Echenique.