EL ENTE PÚBLICO ARROJA DOS VAGONES

El escándalo de Adif en el río Sil y el cinismo ecologista de la izquierda

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Adif, la empresa pública responsable de la administración de las infraestructuras ferroviarias, ha comenzado a retirar los dos vagones que arrojó al río Sil en Carballeda de Valdeorras (Ourense) y otros dos que quedaron en la zona tras descarrilar el pasado 28 de julio un tren de mercancías, una operación que llevará «varios días».

El incidente ha causado una tormenta política en Galicia y pudo pasar inadvertido de no ser porque vecinos de la zona lo grabaron con sus móviles y lo denunciaron a través de las redes sociales.

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha abierto diligencias para investigar y determinar los daños. El departamento de Teresa Ribera informó este miércoles que los técnicos del Confederación están realizando un seguimiento de «las posibles afecciones a la calidad de las aguas mediante muestreos periódicos» y que «de las investigaciones y averiguaciones realizadas se desprende que los vagones habrían sido empujados de forma intencionada para que se produjera su caída por el talud», una maniobra que «no sería autorizable».

Las investigaciones parten de varios vídeos que se han hecho virales en los que se ve a los trabajadores de Adif empujando al río los vagones y cómo una excavadora desplaza con su pala los vagones ladera abajo. Uno de ellos acaba en el cauce tras arrancar algunos árboles de la ribera, mientras que el otro queda en medio de la ladera.

Lo más surrealista ha sido la explicación de Adif, que depende del Ministerio de Transportes y Movilidad y está presidido por Isabel Pardo de Vera, hermana de la ultraizquierdista Ana Pardo de Vera, hasta hace unos meses directora de Público. El organismo público ha manifestado que «todos los vagones se encontraban vacíos, por lo que no se produjo ningún tipo de riesgo asociado al vertido de la carga».

Censura de la oposición

La Xunta, a través de la Consejería de Infraestructuras y Movilidad, ha trasladado a la empresa pública su preocupación por la situación generada y ha exigido explicaciones; y el líder de VOX, Santiago Abascal, ha manifestado que «ni los verdes ni los progres (…) criticarán esta cacicada». «Porque son auténticos caciques los que destruyen la riqueza de España sin que nadie se atreva a denunciarlo… salvo VOX», ha añadido.

Asimismo, la asociación ecologista ADEGA ha denunciado que es «increíble» que se haga esto «en pleno siglo XXI» y que los daños ambientales en el Sil, el principal afluente del río Miño, son «terribles».