SESGO IZQUIERDISTA Y SEPARATISTA

El Frente Popular riega con miles de euros a escritores acólitos

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El sesgo izquierdista y separatista ha predominado este año en los galardones del Ministerio de Cultura, que ejerce una perversa política que consiste en repartir dinero entre los ideológicamente afines, condenando al ostracismo a los artistas e intelectuales independientes.

Este jueves, el poeta catalán Joan Margarit fue galardonado con el Premio Cervantes 2019. Es un separatista que no se caracteriza por hablar bien del país que le ha premiado con 125.000 euros. «España me da miedo desde los Reyes Católicos», dijo.

Cristina Morales, premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa correspondiente a 2019, galardón dotado con 20.000 euros, señaló que sentía «alegría» al ver las protestas contra la sentencia del proceso separatista en las calles de Barcelona, ciudad donde reside, y defendió que es la Policía quien ejerce «la violencia«.

«Es una alegría ver el centro de Barcelona, las vías comerciales tomadas por la explotación turística y capitalista, de las que estamos desposeídas quienes vivimos ahí. Es una alegría que haya fuego en vez de tiendas y cafeterías abiertas», subrayó.

El premio Nacional de Poesía recayó en Pilar Pallarés, que entiende que es nacionalista gallega y que defiende el uso del gallego como «una defensa de clase».

Asimismo, el premio Nacional de Ensayo fue para Xosé Manoel Nuñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago de Compostela, y que en su libro «Suspiros de España. El nacionalismo español 1808-2018» hace un repaso de las diversas causas del «españolismo» actual.

El premio Nacional de Teatro 2019 se lo llevó Andrés Lima, fundador de la compañía «Animalario», por lo que se llevó los 30.000 euros de la dotación. El jurado destacó «su compromiso social y activismo cultural».

El premio Nacional de Cómic fue para una obra de denuncia sobre el metro de Valencia, de Cristina Durán Costell, Miguel Ángel Giner Bou y Laura Ballester Beneyto; el de Literatura Dramática para Alberto Conejero, líder de la comunidad LGTBI; y el Nacional de las Letras, para Bernardo Atxaga, escritor vasco criticado incluso por Fernando Aramburu por su equidistancia con el terrorismo etarra.