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DESPLOME HISTÓRICO

El Gobierno reconoce la catástrofe económica. Por Juan E. Iranzo

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El Gobierno en la actualización del Plan de Estabilidad ha reconocido oficialmente el desplome histórico de la economía española. Estima que nuestro PIB se contraerá un -9,2% a lo largo del año 2020; lo que representa la mayor caída con creces de la serie histórica del PIB, puesto que solo en el año 1936, comienzo de la Guerra Civil, la Renta Nacional cayó con más intensidad, un -22,5%. Este año se contraerán todas las partidas del PIB desde el lado de la demanda, excepto el gasto público, siendo especialmente intensas las caídas previstas del sector exterior y lógicamente de ia Inversión. Según el Gobierno este descalabro económico situará la tasa de paro en el 19% de la población activa, es decir, en unos 4,4 millones de parados. Asimismo, estima una elevación del gasto público y una disminución significativa de los ingresos públicos, por lo que el déficit público se situará en el -10,34% del PIB; lo que obligará ha incrementar la deuda pública hasta situarla en la cifra récord de 115,5% del PIB; nivel jamás alcanzado en los últimos cien años.

Sin embargo, la realidad puede ser todavía más negativa, puesto que durante el primer trimestre nuestra economía cayó un -5,2% con tan solo una quincena afectada por el Estado de Alarma y el confinamiento de la población; durante el segundo trimestre se estima que la caída será de al menos un -20%. La incertidumbre y retraso en la deshibernación de nuestra economía, así como la pérdida de la mayor parte de la campaña turística de verano, impedirá una mejoría significativa de la actividad con lo que caerá un -13%, y la tasa de paro puede situarse en el 26% de la población activa. También el déficit público será mayor del previsto por el Gobierno, del orden del -13% del PIB, con lo que la deuda pública viva, al final del presente año se podría acercar al 120% del PIB.

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La recuperación, según la vicepresidenta Nadia Calviño, se produciría en forme de V asimétrica. El Gobierno estima que la economía española crecerá un 6,8% en 2021, espoleada por un aumento del consumo privado del 4,7%, de la inversión un 16,7%, y de las exportaciones un 11,6%. Sin embargo, el aumento del paro, la pérdida de rentas y las expectativas negativas que favorecen el ahorro precaución, hacen imposible que el consumo de las familias crezca más de cuatro veces de lo que lo hizo en el 2019 antes de la pandemia. Con un escenario con pocas perspectivas y destrucción de parte del tejido productivo, no resulta nada lógico que la inversión crezca un 16,7%, la más alta en muchos años.    Tradicionalmente la economía española ha superado sus crisis a través de las exportaciones, pero en esta ocasión es muy difícil que el año próximo las exportaciones de bienes y servicios crezcan un 11,6%, puesto que el mercado internacional apenas lo hará y además llevamos un importante retraso en la normalización de nuestra producción frente a nuestros competidores por lo que estamos perdiendo cuota de mercado.

En definitiva, es muy difícil que el PIB español crezca más de un 4% el próximo año, por lo que en el mejor de los casos nuestra recuperación será según el logotipo de NIKE y se puede prolongar hasta el 2023. Además si no se aplican políticas económicas coherentes y ortodoxas existe el grave peligro de que la situación tenga forma de L, es decir, sin recuperación a corto plazo con lo que el sufrimiento económico de la sociedad española se podría alargar.