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EN EL PALACIO REAL

El menú más que sostenible de los asistentes a la Cumbre del Clima

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Los reyes han presidido este lunes en el Palacio Real una recepción a los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la cumbre del clima COP25 de Madrid en la que se ha ofrecido un cóctel ajustado a los «criterios de sostenibilidad» de este evento.

Felipe VI y doña Letizia han ido recibiendo uno a uno a la treintena de líderes que han acudido a la recepción así como al centenar de jefes de delegación de los países participantes en la cumbre.

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Así, han pasado por el Salón Gasparini del Palacio Real presidentes como el de Argentina, Mauricio Macri, (quien ha trasladado a don Felipe y doña Letizia recuerdos de su esposa, Juliana Awada); Honduras, Juan Orlando Hernández; Costa Rica, Carlos Alvarado; Ecuador, Lenin Moreno; o el presidente electo de Guatemala, Alejandro Giammattei.

También el secretario general de la ONU, Antonio Guterres; el príncipe Alberto de Mónaco, El Gran Duque de Luxemburgo, el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, o el de Marruecos, Saadeddine Othmani.

Asimismo han estado presentes en el acto el líder de la oposición, Pablo Casado; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y diversos empresarios cuyas firmas están comprometidas con el medio ambiente.

Tanto el rey como varios de sus invitados han lucido corbatas verdes en un guiño al objetivo de la cumbre, y también el cóctel, elaborado por el chef Paco Roncero, ha estado influido por la sostenibilidad.

Así, los asistentes a la recepción han podido degustar salmón ecológico, bogavante nacional con sopa de aceite de oliva, brioche de ternera, maíz con guacamole, tortillita de camarones, alcachofas de Tudela con huevas de trucha, mejillones al vapor con algas, espárragos verdes con boletus, croquetas de rabo de toro o pulpo gallego.

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Es preciso señalar que según el último informe de la ONU «la meta del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 grados no podrá lograrse sin cambios en el uso global del suelo, que llevan aparejados nuevos hábitos en el consumo de alimentos».

En el documento se decreta qué se puede comer y qué no, y se destaca que «una mejor gestión del suelo puede contribuir a frenar el cambio climático, aunque no es la única solución». En este sentido, se recomienda la puesta en marcha de «políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la elección de determinadas opciones alimentarias», en alusión a dietas menos carnívoras y que reduzcan la población obesa o con sobrepeso, próxima a los 2.000 millones de personas.