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NI TIENEN GRANDEZA, NI SENTIDO DE ESTADO

El momento de los hombres pequeños. Por Julio Ariza

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Es evidente que Carlyle no habría incluido nunca entre los héroes de la historia ni a Pedro Sánchez ni a Pablo Iglesias: ni son excepcionales ni nos harán avanzar en la historia en otro sentido que no sea el del desastre. Son seres diminutos, que están muy por debajo del español medio. Ni tienen grandeza, ni sentido de Estado, ni sienten el patriotismo como un deber hacia los otros españoles y hacia la historia. Son personas egoístas, ególatras, que solo toman decisiones en función de su propia proyección y su provecho personal.

Estos días difíciles están dando buena prueba de ello a todas horas. Pablo Iglesias intenta aprovechar una tragedia sanitaria –que será, además, inmediatamente, económica y social- para ganar protagonismo mediático y de poder político en este gobierno noqueado por el covid19. Pedro Sánchez, catatónico, va de opinión en opinión, de presión en presión, deambulando políticamente por sus ministros, sin saber qué hacer, porque le falta una idea esencial de país: ni sabe qué es España, ni conoce a la sociedad española, ni tiene vocación de país, ni es el estadista que ahora se requiere. 

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Al parecer Nadia Calviño amenazó con dimitir (ella y todo su equipo) de la vicepresidencia económica del gobierno si Sánchez aceptaba los planteamientos chavistas, suicidas, de Iglesias Turrión. Sólo así pudo pararse en seco la pretensión de convertir España en un Estado bolivariano en este río revuelto del coronavirus.

Ni uno ni otro son los hombres que necesita la sociedad española para estar unida, sufrir junta, aguantar la embestida y superar las consecuencias de esta crisis brutal. 

España necesita otro tipo de gente para superar esta crisis, pero mientras eso sucede, al menos hay que cesar inmediatamente a Pablo Manuel Iglesias, que es un obstáculo para la unidad del gobierno y no hace otra cosa que poner palos en la ya maltrecha rueda de la gestión gubernamental. 

Ni España ni los españoles pueden permitirse en este momento a semejante conspirador en el gobierno. Pero ni Pedro Sánchez parece tener la envergadura necesaria para cesarle ni Pablo Iglesias la dimensión suficiente para comprender que no tiene cabida en el gobierno. 

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