SE COMPORTA COMO UN MONARCA ABSOLUTO

Abel Caballero suspende las ayudas a las personas mayores dependientes

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El alcalde de Vigo, Abel Caballero, pasa de los mayores, pasa de los parados, pasa de los problemas sociales y de las necesidades del pueblo, mientras se divierte gastando en lucecitas de Navidad y hace campaña regando con dinero publico a asociaciones de mucha menor utilidad que la Fundación Érguete-Integración. Se divierte ante el espejo de luces, y al parecer ayudar a la gente le aburre soberanamente.

Según recoge Público, va a «apagar» antes de Navidad el proyecto «cuidadoras de barrio», una iniciativa de empleo de Érguete financiado por el Ayuntamiento de la ciudad con el que se ayuda a los mayores y se da da trabajo a personas en situación o riesgo de exclusión.

El próximo 31 de octubre finaliza el servicio y casi medio centenar de cuidadoras dejarán de acompañar a los ancianos de varios barrios de la ciudad gallega, personas que no pueden valerse por sí mismas y que reciben la ayuda gratuita para ir al supermercado, a la farmacia o simplemente para tener una conversación y sentirse acompañadas durante una hora tres días a la semana.

El folclórico dirigente, cuyo consistorio ya ha empezado a instalar las luces de Navidad, que cada año inaugura con rimbombancia y solemnidad -en septiembre prometió albergar «el más importante alumbrado de Navidad que haya habido nunca en ciudad alguna»- aseguró que el servicio se reanudará «cuando toque, como el año pasado, y el otro, y el otro… No hay ninguna situación nueva al respecto. Funciona durante unos meses, hay un tiempo de publicación del nuevo convenio y se vuelve a firmar».

Es decir, que no se prorroga automáticamente y, hasta que se alcanza un nuevo acuerdo, los mayores se quedan sin esa ayuda prestada a través de Érguete-Integración, que durante este año recibió más de 500.000 euros.

Abel Caballero se comporta como un monarca absoluto y despótico, incluso en su ridícula y frívola obsesión por competir con Nueva York en las luces de Navidad. Abel: la verdadera Navidad no está en las lucecitas, está en esos mayores a los que vas a dejar en la estacada, por Navidad.