EN ALEMANIA

El último engaño de Greta

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El revuelo causado por una foto de la activista Greta Thunberg a su paso por Alemania, sentada en el suelo de un tren abarrotado, saltó de las redes sociales al mundo de la política.

«Como decía mi abuela, a los santos y los hipócritas les separa muy poco,» escribió en Twitter Thomas Bareiß, político conservador de la Unión Democristiana y secretario de estado parlamentario del Ministerio de Economía y Energía, realizando un juego de palabras en alemán.

Otros, como el primer ministro del estado federado de Turingia, Bodo Ramelow, salieron en defensa de la activista, preguntándose si la Deutsche Bahn -la empresa que gestiona los ferrocarriles alemanes- hubiera reaccionado igual si se hubiera tratado de otro cliente.

Tanto las redes sociales y los medios de comunicación se han hecho amplio eco del encontronazo entre la activista y la Deutsche Bahn.

La controversia comenzó este sábado, cuando la joven, de camino a Suecia y procedente de la cumbre del clima de Madrid, tuiteó una foto que la mostraba sentada en el suelo y rodeada de maletas, una imagen familiar para muchos usuarios del ferrocarril alemán.

La compañía ferroviaria alemana en la que viajaba Greta respondió al mensaje deseándole un buen viaje y prometiendo que trabajarían para mejorar el servicio de «trenes, conexiones y asientos». Y después, Deutsche Bahn afeó a Thunberg que no informase «del trato amistoso y competente que has recibido de nuestro equipo en tu asiento de primera clase».