ANTES DE LA PROFANACIÓN

Expulsan a los monjes de la Basílica del Valle de los Caídos y colocan una cadena para impedir su acceso

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El próximo jueves 24 de octubre a las 10:30 horas se procederá a la exhumación de la tumba de Francisco Franco y al posterior traslado de los restos al panteón de Mingorrubio, en el que ya está enterrada su viuda, Carmen Polo.

Desde este domingo, la maquinaria que se encargará de profanar la tumba ya se encuentra en el interior del recinto. Se trata de una manipuladora telescópica de color naranja de la marca CAT. Además, los monjes benedictinos, que entraron para resguardar el Santísimo, fueron expulsados de la Basílica. Según ha podido saber Rebelión en la Granja, se ha colocado una cadena con candado en el acceso para impedir que vuelvan a entrar.

Mientras tanto, el Ejecutivo en funciones presidido por Pedro Sánchez ha blindado el Valle de los Caídos con numerosos guardias civiles.

El Independiente recoge que el prior, Santiago Cantera, pidió el pasado viernes al Tribunal Supremo que prohibiera que agentes armados «deambularan» tanto por el interior de la basílica como por la abadía, al entender que dicha presencia suponía un quebrantamiento tanto del principio de inviolabilidad de los lugares de culto y del domicilio de los monjes como del derecho a la libertad religiosa al carecer los agentes de autorizaciones eclesiástica y judicial.

Este medio señala que el prior llevó a cabo esta petición después de haberse dirigido a la Delegada del Gobierno en Madrid para pedirle que designara un interlocutor con la abadía con capacidad de decisión al objeto de resolver las situaciones incómodas que se están presentando en el Valle de los Caídos tras la clausura provisional del recinto.

«Se han venido sucediendo situaciones incómodas con los agentes de la Guardia Civil aquí destacados por la falta de claridad y cambios en las órdenes recibidas, por ejemplo sobre quién está autorizado para entrar en el recinto, quién puede asistir a la eucaristía en la basílica, etc, lo que produce situaciones manifiestamente irregulares e injustificadas, como la restricción del derecho de culto de muchos fieles, la deambulación de agentes armados en el interior de la basílica -sin mi autorización eclesiástica y a todas las horas, incluido durante el culto- o por el interior del monasterio sin autorización judicial», manifestó el prior en el correo electrónico enviado el pasado miércoles a la delegada del Gobierno en Madrid.