SOBRE FALSEDADES

Greta llega 14.000 años tarde en su catamarán a la amenazante subida del nivel del mar

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Artículo publicado el 28 de noviembre en Navarra Confidencial

Por alguna extraña razón, los ciudadanos mejor informados de la historia hemos llegado a la conclusión de que el clima de la Tierra ha estado siempre como está, que existe algo así como una temperatura correcta del planeta, que en ausencia de seres humanos el planeta permanece en una temperatura estable y que en los últimos 100 años nos hemos cargado la temperatura correcta del planeta y ahora vamos a ser tragados de manera inminente por las aguas del descongelamiento global.

Frente a esta certeza apocalíptica, sin embargo, la hemeroteca nos recuerda cosas como esta que publicaba El País en el año 2002, informando de que el fin de la última glaciación, hace 14.000 años, provocó una subida del mar de nada menos que 20 metros. No una subidita de entre medio metro y un metro como la que nos profetizan ahora hasta finales de siglo.

Obviamente El País podría estar equivocado en 2002 o incluso haber mentido, pero la misma información la encontramos en otros muchos medios o en la mismísima web de la NASA.

Naturalmente la información anterior sacude de algún modo alguna de nuestras actuales certezas climáticas.

Por ejemplo, a la tatatatarabuela de Greta sí que a lo mejor le robaron la infancia el día que le dijeron que tenía que salir de su pueblo natal para nunca volver e irse a vivir a una montaña a encabezar una larga ristra de generaciones de niñas cabreadas con el mundo.

Tengamos en cuenta que hablamos de un suceso que tuvo lugar hace 14.000 años, lo cual significa varias cosas. Primero que es lo bastante antiguo como para estar seguros que no tuvo nada que ver con la acción del hombre. No obstante, si hubieran tenido coches o lavadoras seguramente se lo hubieran preguntado. Segundo que no estamos hablando de un suceso remoto o jurásico. 14.000 años es en términos evolutivos, geológicos y climáticos hablar de sólo hace un rato. Hace 14.000 años había poblados, agricultura, rebaños, arte… Sin duda aquellos seres humanos quedaron mucho más afectados por esos cambios climáticos en los que no tuvieron arte ni parte que lo que estamos siendo afectados nosotros. Tercero que se trata de cambios climáticos enormes, capaces de cambiar totalmente los mapas de la época, sumergiendo amplisimas zonas costeras y modificando por completo la geografía de las zonas emergidas.

Todo lo anterior muestra que los cambios climáticos de los que no hablan ahora son una broma comparados con estos de hace unos pocos miles de años, y sobre todo muestra que el clima de la Tierra cambia y cambia muchísimo al margen de los actos de los seres humanos. Y dentro de los grandes ciclos de cambio hay ciclos más pequeños dentro de ciclos de otros ciclos. Es completamente falso que hasta la época industrial la temperatura de la Tierra haya sido siempre estable. La pregunta es dentro de un clima y unos procesos tan cambiantes, complejos y brutales qué papel tenemos nosotros y si, aunque lo tengamos, es un papel muy determinante. Si el mar lleva 20 metros y 14.000 años subiendo, ¿estamos ante algo que hemos desencadenado nosotros o formamos parte de un proceso natural que se nos escapa por completo? A lo mejor el calentamiento global antropogénico consiste en que cuando llegue la próxima glaciación el mar sólo baje 19 metros en vez de 20. Es probable por otro lado que si estamos en un ciclo de calentamiento o comenzamos uno de enfriamiento no habrá millones suficientes en los bolsillos de todos los humanos para detener ese ciclo.

También podríamos concluir que hay dos bienes a conservar en esta ecuación que son el progreso y la naturaleza. No se puede destruir la naturaleza a costa del progreso pero tampoco paralizar el progreso a cuenta de la naturaleza. Los hombres de hace 14.000 años no conocían la contaminación, ni los conservantes, ni los transgénicos, ni los azúcares añadidos. Tenían unos tomates maravillosos, pero veían uno cada 6 años. Llevaban una vida increíblemente precaria en lo material y morían con 20 años en un entorno sanísimo.